El alquerque

WIKIPEDIAAlquerque en el Libro de los juegos.

Lo que más me gusta del Tiempo cronológico, son los puntos de encuentro.

Esos lugares donde, por un instante, te encuentras fugazmente con los que estuvieron en el mismo lugar que tú, cientos de años antes.

Los siglos, se quedan entonces en nada.

Me subí a una piedra gigante.

Tan grande, que desde allí se divisaba todo.

No sólo el paisaje, sino el Tiempo pasado que, por aquí, todavía es parecido al que columbramos ahora.

Mis pies, en el mismo lugar que otros pisaron.

A mi izquierda, una gran “L” grabada en la piedra.

Quizás, son los restos de un alquerque.

Un juego medieval cuyo tablero se esculpía en la piedra y que, en Galicia, suele estar asociado a castillos y a su vigilancia desde lugares donde las horas se hacían eternas y, para matar el tiempo, había quienes jugaban al alquerque tallado en la piedra.

Los seis proyectos eólicos de los Montes do Gato, ya no sólo comparten infraestructuras, viales, líneas de alta tensión y subestaciones eléctricas.

También comparten algo que empieza a llamar la atención, por no escribir que es ya un escándalo: siempre falta algún elemento patrimonial relevante.

Lo mismo han obviado tres yacimientos tumulares del Neolítico, que un bien inmueble declarado Bien de Interés Cultural, que decenas de petroglifos, que un alquerque.

Alguien o algunos, hace veinte años, cometieron el disparate de trazar un Área de Desarrollo Eólico sobre una Necrópolis Megalítica; y sobre ese disparate, se diría que se pierde el sonrojo de cometer otros disparates encima.

Es como el que tira basura sobre la basura.

No se nota.

O creen que no se nota.

O que nadie va a notarlo.

Desde el Neolítico hasta el Medievo, toda la cronología del Tiempo, atraviesa como un camino los Montes do Gato.

Pero los proyectos presentados, son disparates sobre el disparate, y todo vale, porque “la vegetación está muy alta”.

En la era de los LIDAR y de los drones, en el área de afección de los aerogeneradores, allí donde la destrucción sería irreversible, resulta que no se mira como se debiera, porque la vegetación “está muy alta”.

Y se admite.

Esto sí que es el Neolítico.

A veces creo que, si se hubiera presentado para los Montes do Gato un prospecto con las instrucciones de una lavadora, porque “la vegetación está muy alta”, también hubiera valido, ya que se diría que, para estos montes, todo vale, y con la excusa de la vegetación, a todos les falta algo, y a pesar de todo ello, ni PE Feás, ni PE Felga, ni PE Gato, ni PE Penas Boas, ni PE Fontella, ni PE Seselle, se han inadmitido por la Xunta de Galicia.

Ahora creo que allí donde no se ha prospectado, porque “la vegetación está muy alta”, es precisamente donde podría estar lo más valioso.

Se reclama que los petroglifos de Galicia, como Arte Rupestre prehistórico que son, formen parte de la Lista Indicativa del Patrimonio Mundial de la UNESCO.

Tal es el valor de este Patrimonio Cultural que atesoran las cinco estaciones de numerosos petroglifos recién descubiertos por la veciñanza de los Montes do Gato, un magnífico hallazgo que ha sido salvado a tiempo por los vecinos de una presunta destrucción irreversible.

En los Montes do Gato está sucediendo algo que ya es inexplicable.

Sólo tenemos clara una cosa.

Alguien está jugando con el Patrimonio de todos.

Impunemente.

Sobre el autor de esta publicación

Mónica Fernández-Aceytuno

Nace el 4 de mayo de 1961 en Villa Cisneros (Sáhara Español).

Licenciada en Ciencias Biológicas por la Universidad Complutense de Madrid se dedica desde 1991 a la divulgación de la Naturaleza en la prensa por lo que obtiene en el año 2003 el Premio Nacional de Medio Ambiente “Félix Rodríguez de la Fuente de Conservación de la Naturaleza” por su labor de difusión, y en el año 2007 el Premio Literario Jaime de Foxá.

El dos de octubre de 2008, se le entrega la Medalla de Honor del Colegio de Ingenieros de Montes al Mérito Profesional por su actividad en la prensa y en Internet.

Es columnista de ABC desde 1997, y colabora asiduamente en el suplemento NATURAL de ABC.

En 2007 funda el portal de la Naturaleza www.aceytuno.com, del cual es editora.