Agua

EUROPA PRESSImagen de archivo de Portomarín

Falta agua.

Incluso donde fuera abundante, falta agua.

Me sorprende la sequedad del aire, aquí en Galicia.

No recuerdo un aire tan seco.

No durante tantos días.

Tener que estar dentro de casa porque afuera sopla un aire del desierto que seca todo.

También las fuentes.

Y el hielo.

Esta mañana me dijo el chico que me trae los pedidos del supermercado a casa, que no había hielo.

No hay hielo.

Dicen que, por la energía, por el precio, porque dejaron de fabricarlo y porque, ahora, con el calor, la demanda y el acaparamiento, se ha llegado al desabastecimiento del hielo, en pleno verano.

Leo que, por lo visto, también van a cobrar por los cubitos de hielo en los bares.

Mi hijo mayor dice que, sin hielo, no hay fiesta.

Y sí, todo parece indicar que la fiesta se ha acabado.

La fiesta de la inocencia de vivir ignorándolo todo.

Ese “yo no sabía nada”, se ha terminado.

Habrá que saberlo todo, aunque sólo sea someramente, y comenzar a pensar en sistemas, a lo Donatella Meadows, en las relaciones complejas de las cosas y sus consecuencias.

Pero hace demasiado calor para pensar.

No consigo hacerlo y aquí estoy, tomándome un helado de hielo, de fresa, y mi nieta mayor Gabrielle, otro frente a mí, también de fresa. Va vestida de rosa. Es la niña más adorable del mundo. Está esperando que termine de escribir, y yo a que se vaya el calor, para salir afuera.

No se puede.

Nací en el desierto, pero esto es más que el desierto.

Son todos los desiertos, cayéndonos de pronto encima.

Si no fuera porque no creo en ellas, se diría que esto es una maldición.

No me extraña que haya incendios.

Cualquier chispa de cualquier maquina podrá prenderlos.

No me atrevo ni a segar la hierba con el tractor.

Hay tan poca humedad en el aire que la ropa se seca nada más tenderla.

Cualquier gota de agua la roba al pasar el viento.

Empezamos a temer por el agua corriente.

Menos mal que tenemos pozo.

Lo encendemos de noche y sacamos agua para beber.

El grifo se llena de inmediato de gotas que parecen de rocío, de lo fría que sube el agua desde el acuífero, del cual, supe hace poco, no es el agua, sino que el acuífero es la piedra que la contiene, como el cofre de un tesoro.

El mayor de los tesoros de la Tierra.

El agua es la cuna de la vida.

Sin ella, la vida es imposible.

Habría que empezar a dejar de ver los montes como lugares para la codicia energética y empezar a pensar más en el agua que baja de ellos.

No hay bien más esencial.

No se pueden destruir los montes que proveen a las Personas de servicios ecosistémicos tan esenciales como el agua.

Hace demasiado calor para pensar, incluso para escribir, pero tengo una niña enfrente por la cual seré capaz de todo con tal de proteger el agua que baja de los Montes do Gato y da de beber a miles y miles de personas por esta comarca tan poblada que fuera el territorio histórico de Nendos.

Incluso en Galicia, el agua, lo es todo.

Por los Montes do Gato y por su Agua, a pesar del calor y de todo, seguimos luchando sin descanso.

Somos ya más de 37.000 personas, y de feria en feria, seguimos sumando firmas de toda Galicia para que los Montes do Gato se declaren Parque Natural.

Por indicaciones de la población local, acaban de aparecer nuevos petroglifos, sin catalogar aún, que estoy deseando ir a fotografiar.

Estos Montes do Gato constituyen un auténtico Museo Prehistórico al aire libre que debe ser preservado como Espacio Natural Protegido bajo la figura de Parque Natural para las generaciones venideras.

Lo solicitaremos cuanto haga falta y donde haga falta.

No nos cansamos, ni nos cansaremos.

Nuestra fuerza proviene del agua que mana de los Montes do Gato.

Sobre el autor de esta publicación

Mónica Fernández-Aceytuno

Nace el 4 de mayo de 1961 en Villa Cisneros (Sáhara Español).

Licenciada en Ciencias Biológicas por la Universidad Complutense de Madrid se dedica desde 1991 a la divulgación de la Naturaleza en la prensa por lo que obtiene en el año 2003 el Premio Nacional de Medio Ambiente “Félix Rodríguez de la Fuente de Conservación de la Naturaleza” por su labor de difusión, y en el año 2007 el Premio Literario Jaime de Foxá.

El dos de octubre de 2008, se le entrega la Medalla de Honor del Colegio de Ingenieros de Montes al Mérito Profesional por su actividad en la prensa y en Internet.

Es columnista de ABC desde 1997, y colabora asiduamente en el suplemento NATURAL de ABC.

En 2007 funda el portal de la Naturaleza www.aceytuno.com, del cual es editora.