El caracol de Quimper (I)

Caracol de Quimper

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Las especies, son como el tapón de una bañera.

Mientras está llena de agua no pensamos que ese minúsculo artefacto sea el que consiga que la bañera se vacíe, o que la bañera se mantenga llena.

En la antigua abundancia, no nos enteramos de nada.

En la nueva escasez, será otra cosa.

Somos ya nuevos pobres, lo cual nos llevará a desarrollar el ingenio que atrofiamos con el exceso de todo.

Es ahora, envueltos en esta ola de calor infernal, cuando comenzamos a comprender, desde el cambio climático mundial, a la desertificación española.

No conviene confundir la desertificación con los desiertos.

Los desiertos son ecosistemas naturales que pueden ser incluso muy ricos en Biodiversidad.

Las zonas desertificadas son territorios degradados, profundamente alterados por la mano y la mente humana, donde, por una sobreexplotación de los recursos naturales, se ha producido una degradación ambiental, en ocasiones irreversible.

Y hacia la desertificación, es decir, hacia la pobreza ambiental más extrema, avanzamos en España con pasos de fuego por la mala gestión de lo que la Naturaleza nos entregó, que no fue poco.

¿Qué esperar de cada verano si lo que plantamos hasta el infinito son especies pirófitas cuya estrategia de dispersión es el fuego?

No lloremos por la tierra que sembramos de material pirotécnico verde.

Tarde o temprano, porque esa es la estrategia de dispersión de estas especies, como el pino y el eucalipto; tarde o temprano, escribía, aquí y en Portugal y dondequiera que se planten, infligirán, ¡seguro!, grandes incendios.

También en O Courel.

El pino es una tea.

Y el eucalipto no arde: explota.

Los bosques del mañana, si queremos que lo sean, habrá que empezar a imaginarlos de otra manera para combatir la desertificación y el cambio climático, ya que plantar especies pirófitas altamente inflamables agrava la situación con cada incendio por las emisiones de Gases de Efecto Invernadero.

Que se hayan dejado plantar eucaliptos y pinos alrededor de unas joyas de la Naturaleza como son las Fragas do Eume o las Devesas de O Courel, sólo puede tener un calificativo: demencial.

Estas joyas jamás hubieran ardido sin la ayuda de las resinas y los terpenos que contienen los pinos y los eucaliptos.

Hay muchas cosas que repensar a propósito del Medio Ambiente en España.

Seguro que se puede hacer mucho mejor.

En el tema de los incendios, atajándolos desde la raíz, que es el brinzal que plantamos: que no sea de una especie amante del fuego, sino resistente al fuego.

Y plantar los brinzales formando masas boscosas mixtas a través de una Gestión Forestal Sostenible: que las plantaciones no tienen por qué ser uniformes, ni parecer un ejército de árboles en formación.

La variedad es vida.

En España, estamos hoy en una encrucijada medioambiental.

No hay grises.

O hacemos una transición ecológica con la Naturaleza, o contra la Naturaleza.

(Continuará)

Sobre el autor de esta publicación

Mónica Fernández-Aceytuno

Nace el 4 de mayo de 1961 en Villa Cisneros (Sáhara Español).

Licenciada en Ciencias Biológicas por la Universidad Complutense de Madrid se dedica desde 1991 a la divulgación de la Naturaleza en la prensa por lo que obtiene en el año 2003 el Premio Nacional de Medio Ambiente “Félix Rodríguez de la Fuente de Conservación de la Naturaleza” por su labor de difusión, y en el año 2007 el Premio Literario Jaime de Foxá.

El dos de octubre de 2008, se le entrega la Medalla de Honor del Colegio de Ingenieros de Montes al Mérito Profesional por su actividad en la prensa y en Internet.

Es columnista de ABC desde 1997, y colabora asiduamente en el suplemento NATURAL de ABC.

En 2007 funda el portal de la Naturaleza www.aceytuno.com, del cual es editora.