S.O.S. Naturaleza en Galicia

Mónica Fernández-Aceytuno entregando las firmas para el Parque Natural Montes do Gato (11-7-2022)-1

Mónica Fernández-AceytunoMónica Fernández-Aceytuno

Si perdemos O Courel, lo perdemos todo.

Si se abrasa, no quedará nada verdadero.

Y lo que vendrá después ¿qué será?

¿Más eolización?

¿Más mallado con Líneas de Alta Tensión?

Para los montes gallegos, ese es el plan: la eolización y el mallado con LATs por toda Galicia.

El viernes pasado, salió a información pública una de las LATs (Línea de Alta Tensión) llamada Gato-Mesón que parte de una de las laderas de los Montes do Gato.

Veinticinco kilómetros de LAT.

Atraviesa tres ríos, uno de ellos bajo su cauce.

Ni un Anexo con un informe de afectación hidrológica.

Atraviesa cuatro municipios.

Ni un Anexo sobre las posibles afectaciones a la Salud de las personas.

Casi todos los proyectos que salen a información pública para los Montes do Gato son así.

El desprecio por la vida, por la Biodiversidad, y en particular por la vida de las personas que habitan alrededor de esa Biodiversidad, la hermosamente llamada “veciñanza”, es ya clamoroso.

Más de treinta y siete mil personas (37.184), una buena parte son firmas de la veciñanza, han firmado ya para que los Montes do Gato se declaren Parque Natural.

Voy por las aldeas huerta a huerta y todavía no me he encontrado a nadie que me diga que quiere que sus Montes do Gato sean electrificados y eolizados, pero sí hay cientos de personas, que ya son miles, que no sólo firman, sino que llaman a sus vecinos para que firmen para que los Montes do Gato con sus bosques de abedules y sus alisedas por los ríos y sus brañas y sus tojales y sus penedos y sus fuentes de agua pura y sus fortalezas tardoantiguas y sus petroglifos y sus muros de pedra seca y sus vistas panorámicas y su Cruz do Campo Xaneiro y su Necrópolis Megalítica de los Montes do Gato, sean Parque Natural.

Mitiga infinitamente más el Cambio Climático la conservación de los ecosistemas de los Montes do Gato que cualquier maquinaria inventada por nosotros.

Y hay cosas que no sabemos crear de la nada, como el agua que bebemos y que nace en estos Montes do Gato.

Conviene recordar asimismo que un ecosistema no es un zoo.

No se pueden salvaguardar unos humedales, unas brañas y, a la vez, dar curso a la autorización para electrificar y eolizar todo alrededor sin afectar de manera irreparable a los ecosistemas que se pretenden proteger.

Hace una semana, cargué con una caja de firmas de tanto peso que casi no podía con ella cuando entré en el registro de la Consellería de Medio Ambiente, Territorio e Vivenda de la Xunta de Galicia en Santiago de Compostela, donde me personé y adonde regresaré las veces que haga falta hasta que se nos conteste a los miles de vecinos y firmantes que hemos solicitado que se aplique el “principio de precaución” para los Montes do Gato.

El principio de precaución es una preciosidad de principio.

Está consagrado como uno de los fundamentos de la política comunitaria europea en el Artículo 191 del “Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea”.

Considera “irreparables” los daños a la Naturaleza.

Antepone la Salud de las personas a cualquier otro interés, reconociendo su derecho a la protección de la Salud, entendiendo la Salud como lo hace la OMS, al no limitar la Salud al bienestar físico de las personas, sino que incluye también el bienestar psicológico y el bienestar social.

El principio de precaución no es una opción.

Es un mandato.

Del principio de precaución, pueden derivar responsabilidades administrativas, incluso penales, en las que se pudiera incurrir si hay daños a la salud física, psicológica o social.

Y no son las personas las que tienen que demostrar científicamente que podría producirse un daño a la Salud; sino que son las empresas promotoras de los proyectos sobre las que, por el principio de precaución, recae el peso de la carga de la prueba, por la cual podrían estar obligadas a demostrar científicamente la inocuidad, la ausencia de nocividad de sus proyectos para el Medio Ambiente y para la Salud de las personas.

Sólo en Oza-Cesuras, no Oza y Cesuras, hay cinco mil personas censadas.

Muchas de ellas, a día de hoy, ni viven ni duermen desde hace ya casi dos años, cuando comenzaron a sentirse amenazadas por estos proyectos.

Hoy se cuentan por miles las personas que han firmado en contra de ellos.

En el marco del principio de precaución, la existencia de la incertidumbre acerca de los potenciales daños y riesgos, está a un nivel superior, por encima de cualquier proyecto con su Estudio de Impacto Ambiental.

Y no hay que confundir precaución con prevención.

Es importante no confundirlos, para no incurrir los poderes públicos en la arbitrariedad que tienen prohibida por el Artículo 9.3 de la Constitución.

La prevención son las medidas correctoras y compensatorias.

Algo que se pretende corregir y/o compensar después de haber infligido un daño.

La precaución, sin embargo, prevalece sobre la prevención, al garantizar la protección de la Salud y del Medio Ambiente, incluso en el supuesto de incerteza científica.

Es decir: la precaución no consiente que se inflija un daño a la Salud de las personas ni al Medio Ambiente, por su irreparabilidad, aún no teniendo la certeza de que se pueda ocasionar.

La incertidumbre sobre los daños desconocidos o inciertos, bastan.

Y esa incertidumbre sobre los daños al Medio Ambiente y a la Salud humana, es lo que ha provocado que, en un Territorio de naturaleza tranquila, se haya producido una Alarma Social de inusitadas dimensiones, la cual ha llevado a la creación de tres asociaciones vecinales para la defensa de los Montes do Gato: “Aire Limpo nas Mariñas Mandeo”, “A-Legre” y “S.O.S. Patrimonio Monte do Gato-Seselle”, presididas cada una de ellas por mujeres del Rural de hoy; unas asociaciones que han conseguido recolectar miles de firmas entre la veciñanza, que constituyen hoy una sola Alegación que dice NO a la eolización y el mallado con LATs de los Montes do Gato y que dice SI al Parque Natural Montes do Gato.

A sus firmas, adjunté y registré, el pasado lunes 11 de julio de 2022, la SOLICITUD, a la persona titular de la dirección general competente en materia de conservación del patrimonio natural de la Consellería de Medio Ambiente, Territorio e Vivenda de la Xunta de Galicia, para la aplicación del principio de precaución para los Montes do Gato.

Adjunté asimismo una Memoria con mención a las especies, ecosistemas y hábitats prioritarios, además de los valores paisajísticos y culturales que justifican la SOLICITUD de iniciación del Procedimiento para que los Montes do Gato se declaren Parque Natural.

Hace veinte años que no se declara un parque natural en Galicia.

En España hay ciento noventa y cinco (195) parques naturales declarados.

En Galicia seis (6).

No escribo de política ni de políticas.

Sino de sensibilidad o de insensibilidad.

De combatir el Cambio Climático con la Naturaleza, o contra la Naturaleza.

De la prevalencia de los derechos de las Personas, o de causarles daños físicos y morales.

De conciencia ambiental o de conciencia economicista a corto plazo.

A largo plazo, comprenderemos que Galicia fue muy rica.

Tuvo bosques verdaderos.

Tuvo colores en otoño.

Tuvo ríos.

Tuvo fuentes de agua potable.

Tuvo paisaje.

Tuvo cultura.

Tuvo aldeas.

Tuvo montes.

Una riqueza que desprotegimos.

O peor aún, que entregamos a otros.

La vergüenza de las vergüenzas.

Sobre los Montes do Gato, y que sirva de precedente para toda Galicia, vamos a plantar frondosas, no máquinas.

Aunque sea lo último que hagamos en nuestra vida.

Mónica Fernández-Aceytuno

Premio Nacional de Medio Ambiente a la Conservación de la Naturaleza

Sobre el autor de esta publicación

Mónica Fernández-Aceytuno

Nace el 4 de mayo de 1961 en Villa Cisneros (Sáhara Español).

Licenciada en Ciencias Biológicas por la Universidad Complutense de Madrid se dedica desde 1991 a la divulgación de la Naturaleza en la prensa por lo que obtiene en el año 2003 el Premio Nacional de Medio Ambiente “Félix Rodríguez de la Fuente de Conservación de la Naturaleza” por su labor de difusión, y en el año 2007 el Premio Literario Jaime de Foxá.

El dos de octubre de 2008, se le entrega la Medalla de Honor del Colegio de Ingenieros de Montes al Mérito Profesional por su actividad en la prensa y en Internet.

Es columnista de ABC desde 1997, y colabora asiduamente en el suplemento NATURAL de ABC.

En 2007 funda el portal de la Naturaleza www.aceytuno.com, del cual es editora.