Intermediarios

energías renovables

Pixabayparque eólico

España es, todavía hoy, supuestamente, un país de intermediarios.

El intermediario no es como el poeta, que camina un metro por encima del suelo, sino al contrario, es de vida subterránea, de ahí la necesidad de ostentación, de brillo en la oscuridad de su vida inútil.

Emergen los intermediarios como los hongos de hedor putrefacto con la lluvia de las emergencias, ya sea la emergencia sanitaria, ya la emergencia climática, al calor de los dineros públicos de cualquier categoría: autonómica, nacional o europea, estos últimos especialmente, como un maná recién caído del cielo.

Por desgracia, la intermediación, que ya hizo supuestamente su agosto con la construcción, ha emigrado ahora, supuestamente, al sector de las energías renovables.

No es difícil darse cuenta, aunque casi nadie parezca querer darse por enterado.

Pongamos que hablo de las localidades coruñesas de Oza-Cesuras, Coirós y Aranga para donde, un suponer, todo fruto de mi imaginación, cualquier coincidencia con la realidad es pura casualidad, hay una empresa que asegura que va a invertir 140 millones de euros en parques eólicos.

Y se publica a cuatro columnas.

En el informe de riesgo de dicha empresa con fecha 11/4/2022, es decir, a día de hoy, cualquiera puede comprobar que se trata, supuestamente, de una microempresa inactiva desde el 31 de diciembre de 2020 con crédito suspendido y con unas ventas en el último año facilitado (2020) por el Registro Mercantil de 0 (cero) euros.

Pero que la empresa esté inactiva no tiene ni la más mínima importancia para quien, sin firma, elogia sin rubor la puesta en valor que hará sobre el Patrimonio Cultural, las toneladas de CO2 que se evitarán emitir a la atmósfera y la cantidad de puestos de trabajo que creará.

Todo en futuro porque el intermediario es un vendehúmos.

Como yo no entiendo nada de cuestiones financieras, he consultado a varios expertos en cuentas quienes han coincidido, a la vista de los datos accesibles para su consulta, en calificar a la empresa como “empresa pantalla”, “empresita pantalla” y “hombre de paja” o “testaferro”.

En ninguna parte de la noticia publicada supuestamente figura el membrete de “publicidad” o de “colaboración pagada” que se le exige a las “influencers” de Instagram, luego damos la noticia publicada en papel y en web por buena: que hay una empresa con cero empleados que va a generar empleo.

Y así consta a día de hoy en la Información Comercial. Número de empleados: Sin empleados

Órgano de Administración de la Estructura Corporativa: 2 miembros (14/11/2018)

Distribución del órgano de Administración: 100% Hombres

¿Nos toman por tontos?

Los intermediarios sí.

Siempre.

Saben que tarde o temprano, gracias a sus cooperadores necesarios, llegará su DIA.

Porque, el intermediario, no vive solo.

Ha tejido una repugnante red de intereses.

Esa es su auténtica dedicación: comprar a la gente.

En todo este entramado, nadie es inocente.

Sólo el cuco que canta en primavera por los Montes do Gato.

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