Malpaís

Mientras la lava viscosa se desplaza y, al mismo tiempo su parte superior, en contacto con el aire, se va enfriando, se produce un amontonamiento desordenado de fragmentos escoriáceos llamado “malpaís”.

Estando en la Biblioteca Nacional de España, encontré una cita de Ernest Haeckel sobre el malpaís que me gustó tanto, que la dejé anotada:

“Con razón se llama Malpaís, pues se trata de un informe caos de bloques de lava y obsidiana.”
Ernesto Haeckel
HAECKEL VISITA EL PICO DEL TEIDE EL AÑO 1867
“La Escuela Moderna”
Revista Pedagógica y Administrativa de Primera Enseñanza
Año XXXVI / Marzo de 1926 / Núm. 414
Biblioteca Nacional de España

Venía yo de ver, precisamente sobre el malpaís, a las magarzas o margaritas del Teide florecidas, a pesar de todo; o quien sabe, si por todo.

No soy siquiera capaz de imaginar una situación tan angustiosa como la que se vive en estos momentos en la isla de La Palma, los temblores, la explosiones, las cenizas, el rugido día y noche, la tierra y las casas y la iglesia engullidas de pronto por la lava para, al enfriarse, volverse malpaís.

La única vez en mi vida que estuve cerca de un volcán activo, lo que más me llamó la atención fue el ruido de los árboles, al quedar engullidos por la lava, lenta e inexorablemente. Emitían un crujido como de mueble antiguo. Era el sonido de una despedida, más que de una queja, mientras la lava los envolvía como si los engullera.

Hay quien a esto le llama “la fuerza de la Naturaleza”.

Pero la Naturaleza es el árbol, no la lava.

El volcán es geología, no biología.

Es cierto que no es posible entender muchos fenómenos terrestres sin la Naturaleza, pero hay muchísimos acontecimientos, como éste de la actividad de los volcanes, que ya existían antes de que la Naturaleza, es decir, la vida, colonizara la Tierra; luego, si son anteriores, ¿por qué los llamamos “la fuerza de la Naturaleza”?

Yo creo que la verdadera fuerza de la Naturaleza, es otra.

Es una idea que me gusta escribir en voz alta, porque habrá muchas personas que no estarán de acuerdo, lo cual siempre es bueno.

Me inclino a creer que son dos cosas muy distintas, la Tierra y la Naturaleza.

Ya lo escribí en alguna otra ocasión: la Tierra es muy tosca; la Naturaleza es artística. Son incomparables. Y no deben confundirse. La Tierra es el lienzo en blanco, la Naturaleza es la obra de arte.

La Naturaleza no es el malpaís.

Es la magarza florecida sobre el malpaís.

La Naturaleza no es la catástrofe: es lo que viene después de la catástrofe.

Es el bálsamo, el silencio por fin, la paz, la tranquilidad, la vida que sigue.

Y siempre llega, para dulcificarlo todo.

Hay que esperar a que pase la violencia de la Tierra para que se asiente la Naturaleza.

Y, de nuevo, también la vida de las personas que han perdido casi todo.

No somos tan distintos del resto de las especies.

Como ellas, para asentarnos, necesitamos tranquilidad y tiempo.

Que lleguen pronto.

Y florezcan las magarzas sobre el malpaís y las lágrimas.