El camino de la escritura

Yo no sé dónde he dejado mi escritura.

Si alguien la encuentra, que me la traiga de vuelta, que no sé vivir sin las palabras de cada día, que no me gusta el mundo sin ellas, viendo lo que estoy viendo, viviendo lo que vivo, asistiendo a la traición de la belleza y del paisaje y de las personas y del sentido de las cosas que tienen sentido.

Me gustaría decir que he vuelto a escribir una línea.

Que he podido trazar un discurso.

Que he visto una flor, un pájaro, un amanecer, un día, una noche, un monte que no va a dejar de ser un monte para siempre.

¡Cuánto duele la belleza justo antes de marcharse!

¿Dejaré que la destruyan para siempre delante de mis ojos?

¿Me cruzaré de brazos ante el sinsentido y la sinrazón?

No valgo para ello, ahora me doy cuenta.

No sé de dónde ha salido de mí esta fuerza.

Puede que algún vuelva a escribir.

Cuando la belleza quiera.