La avutarda

¿Por qué me tienen que pasar a mí estas cosas?

Me pregunto.

Por ir deambulando a lo Walser por los montes do Gato, me respondo.

¿Quién en su sano juicio pasearía en soledad por un monte un domingo después de comer sin nada en concreto que buscar ni qué hacer?

Yo.

“Un día me va a pasar algo”, pensaba mientras caminaba, mas feliz que una perdiz, como las que me suelo encontrar en estos paseos, además de una chocha perdiz en invierno, una becada que salió volando de mis pies hacia el infinito del horizonte por ahora sin aspas ni barrotes del macrofeísmo de los eólicos que quieren instalar por aquí.

Macrofeísmo.

Un macrofeísmo que nos hará recordar con ternura el somier cerrando un vallado.

Si además se quiere implantar el macrofeísmo sobre el Patrimonio Cultural y el Patrimonio Natural que poseen hoy estos montes, resulta el feísmo no sólo superlativo, sino absolutamente incomprensible.

Me ha dado mucha tranquilidad leer que el Consejo de Ministros, a propuesta del ministro de Cultura y Deporte, acaba de tomar conocimiento del anteproyecto de Ley por el que se modifica la Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español, incorporando nuevas definiciones como la de “Paisajes Culturales”.

¿Llegaremos a tiempo para salvaguardar el Paisaje del Territorio Histórico de Nendos, donde los montes do Gato son la puerta de entrada?

Espero que sí.

Modifica este anteproyecto, asimismo, el régimen de los Bienes de Interés Cultural, para que ninguna comunidad autónoma pueda rebajar los criterios de protección de un B.I.C., como podría haber estado a punto de sucedernos en Galicia con el único B.I.C. que hay en el monte do Gato.

Cuando llamé al Ministerio de Cultura y Deporte hace unos meses para pedir la salvaguarda del B.I.C Torre o Castillo de Teodomiro (año 551) me enteré que, a pesar de que el B.I.C. del monte do Gato estuviera debidamente registrado también estatalmente, no podían desde el Ministerio sin embargo ejercer más que una acción “coordinadora”; algo que, por fortuna, se modificará con esta ley al garantizar el Estado el ejercicio de su competencia constitucional.

Esperemos que los responsables de Cultura de nuestra administración autonómica no se hayan creído que el cambio climático lo justifica todo cuando hasta la “ley del clima” ya dice que no se utilice el cambio climático para una regresión hacia la pérdida de biodiversidad, lo cual entiendo también puede aplicarse a la pérdida de cultura, ya que las leyes ambientales están basadas en gran parte en las del ámbito cultural, entendidos ambos, Patrimonio cultural y Patrimonio natural, como bienes comunes.

A los responsables de la administración autonómica, les pediremos responsabilidades, incluso cuando ya no las tengan, si destruyen el Patrimonio Cultural y el Patrimonio Natural de los Montes do Gato, además de su “Paisaje Cultural”, lo que en arqueología se conoce como “contexto”.

Tan importante es el B.I.C. como su contexto.

¿Qué sería de la Catedral de Santiago, también un B.I.C., sin la plaza del Obradoiro delante?

El perfil inalterado e inafectado de los montes do Gato a sus espaldas, la vista de los valles hasta el océano, conforma el Paisaje Cultural del B.I.C. Torre o Castillo de Teodomiro del reino suevo de Gallaecia.

Son los montes originales, sin dinamitar, sin máquinas de doscientos metros de altura, sin aspas girando por encima de los yacimientos, la plaza del Obradoiro del B.I.C. Torre o Castillo de Teodomiro en el Monte do Gato.

Pero hay muchas más cosas sobre este monte y sus estribaciones, ya tendrán acceso a ellas, de primera mano, por el informe que esta semana dará a conocer el arqueólogo Antón Malde.

Será la autonomía la que decida qué hacer con tanto Patrimonio Cultural como hay en los Montes do Gato: si sortearlo, o conservarlo en su contexto.

Esa decisión, no será la última palabra que se diga, si no se salvaguarda el Bien Común.

Que se conserve el Patrimonio Cultural y Natural de los Montes do Gato, es lo que piden las comunidades locales, donde somos sólo unas miles de personas, pero tan organizadas, que ya tenemos tres Plataformas: Aire Limpo nas Mariñas Mandeo, S.O.S. Patrimonio Gato - Seselle y A-Legre, además de varias asociaciones para poder actuar con capacidad jurídica.

Este domingo, mientras yo paseaba por el monte, estaban haciendo las pancartas, y barruntando lemas, a cuál más ocurrente, para llevar a la “andaina” por el Monte do Gato, el próximo sábado 3 de julio, partiendo desde la antena de Sanmil, a las 9 y media de la mañana, y que será una caminata histórica, porque nunca antes habían subido tantas personas a la vez a estos montes que estamos acostumbrados a ver de lejos, pero que amamos muy de cerca, porque son los que nos cobijan cada día.

Nos quieren dar el cambiazo de la belleza del territorio de Nendos por el macrofeísmo; a lo bestia: adiós no sólo a las fuentes y a los ríos, sino al paisaje, a los bosques, al silencio, a la biodiversidad, a los castillos, a los castros, a los caminos históricos, al turismo, a la ganadería extensiva, a la agricultura ecológica, a la vida que nos quieren quitar y que ya nos han quitado de alguna manera.

“Yo sólo quiero volver a la vida que tenía” me dijo un día, casi entre sollozos, Azucena, a quien con un castro delante de su casa, en el que no le dejaron los de Patrimonio hacer “nadiña” que “cuidado”, ni siquiera figura ese castro en el Estudio de Impacto Ambiental y le colocan, alrededor de la casa y del castro, cinco macrotorres con sus tendidos de altísima tensión.

Macrofeísmo.

Macrodisparate.

Macroabuso de poder.

Macro ¿qué?

Tiene todo esto un olor a pastel quemado, pero yo, a lo mío, que es pasear por el monte un domingo por la tarde.

Si hubiera ido buscando algo, no lo habría encontrado.

Es más, cuando voy buscando una planta, por ejemplo, o un pájaro, no sólo no lo encuentro, sino que además me confundo, porque la esperanza, el deseo del hallazgo, me hace ver lo que no es, y más de un sonrojo he tenido que pasar al mostrar una fotografía, que hasta casi me han contestado de malos modos; pero yo siempre he preferido preguntar de más, y quedar como la ignorante que soy en casi todo, antes que asegurar algo que no sé a ciencia cierta.

Eso sí, cuando lo sé, y me he cerciorado de ello, lo sé mejor que nadie, precisamente por haber dudado tanto de mí misma.

Así supe siempre quién sabía de una materia: porque lo primero que te dicen es que no están seguros, que no saben.

Ahí está la fuente pura.

Nuestros mandatarios, ni siquiera dudan, es como si obedecieran al dictamen de un demente: esto hay que hacerlo por el cambio climático, esto es el futuro, esto es por Galicia, ¿por Galicia la reina del macrofeísmo cuando se haya implantado hasta el último aerogenerador sobre el Paisaje para ser visto por tierra, mar y aire?

Hasta la UNESCO nos ha dicho que lo que estamos haciendo con Galicia es una “desfeita”.

No me extrañaría que entremos un día en la Lista Roja del Patrimonio.

¿No se estará yendo este asunto de la “transición ecológica” un poco de las manos?

Y en manos ¿de quién van a poner nuestros queridos montes do Gato?

Me pasan esta información:

La administración de la Comunidad Autónoma de Galicia va a utilizar “entidades de colaboración ambiental” y un “banco de personas” para realizar las evaluaciones ambientales.

¿No hay funcionarios para ello?

¿Por qué tanta prisa?

Y sobre todo ¿van a ser esas “entidades de colaboración ambiental” las mismas que ya redactaran los Estudios de Impacto Ambiental para las promotoras?

¿Se van a evaluar a sí mismas?

Ya sabemos entonces la nota, haya lo que haya en los Montes do Gato.

¿Cómo podemos llamar a esto?

Indefensión.

De la avutarda, escribiré otro día.

Leer algunas noticias, igual que el olor de las peluquerías a Neruda, me hace llorar.

Pero hasta entre lágrimas, seguiremos hasta el final y después del final.

No estamos indefensos, nos tenemos a nosotros mismos.