El Patrimonio

Llovió toda la noche.

Y como si al cielo no le quedara más agua, ha amanecido un día de sol con cejos de nubes entre los montes, un día estupendo para ir a pasear al Monte do Gato.

Ayer no pudimos, a pesar de que habíamos quedado en hacerlo con un señor que nos iba a llevar en tractor a ver unas piedras muy curiosas, como la de “Los cuatro curas”, donde se dice que quedaban a comer los curas de los cuatro municipios que en los Montes do Gato se unen, en aquel entonces Coirós, Aranga, Oza dos Ríos y Curtis.

No me importó pasar el domingo en casa, bajo la lluvia de primavera, que es la que tiene más verdor de todas, que parece que a cada gota que cae va haciendo desplegarse las hojas en las ramas.

Y así, dediqué el domingo a pasear por el monte desde casa, que es como también de manera casual, dando un paseo con la lectura, me encontré hace unos meses que, efectivamente, había otro castillo en Aranga que no era el que lleva el nombre del municipio, sino el del rey de los suevos Teodomiro y que ahora parece ser, según me acaban de contar, que están intentando desclasificar como Bien de Interés Cultural para poder dinamitar el lugar donde podría encontrarse: esa llamada “Cruz do Campo Xaneiro” del Monte do Gato que hay entre los lugares de “O Castelo” y “Arma Vella”, precisamente en el cruce de caminos donde se juntaban a comer los cuatro curas.

Estoy deseando ver esa piedra.

Y tantas otras que me esperan, porque se me ocurrió pensar que, si bien yo no puedo más que pasear por el monte sin ir a buscar nada, sí puedo sin embargo preguntar a los vecinos de los montes do Gato si alguna vez vieron algo que les pareciera curioso grabado en las piedras.

Y estoy recibiendo tantas fotos que me siento abrumada, porque además no soy capaz de interpretarlas y tengo que ir preguntando si esta piedra podría ser un sarcófago de los suevos, o si esta otra podría ser compatible con los sillares del castillo de Teodomiro, ya que son similares a los del castillo de Aranga.

Si yo me columpiara en esto, no pasaría nada porque, en realidad, yo ¿quién soy?

Una vecina.

Pero ¿qué ocurriría si los que tienen la custodia de nuestro Patrimonio Cultural destruyeran irreversiblemente un bien protegido que habrían desclasificado previamente para que una empresa privada pudiera hacer su proyecto eólico realidad?

No me gustaría estar en su lugar por las fotos que estoy recibiendo con tanta marca tan clara.

Pero esto ya se verá, que ya no llueve y me voy a dar un paseo por el Monte do Gato para contemplar las piedras lavadas.

Antes dejo esta cita de Monteagudo que aparece en su magnífico artículo para el “Anuario brigantino 1996, nº 19” cuya lectura les recomiendo y que a mí me entretuvo el domingo de lluvia.

“Parece como si en los últimos años las autoridades responsables con su cómoda inhibición no hicieran otra cosa que colaborar con los destructores del Patrimonio Histórico-Artístico, que en Galicia está desapareciendo rápidamente, ahora infringiéndose incluso la Constitución.”

Luis Monteagudo García (1919-2018)

Director del Museo Arqueológico de La Coruña

Miembro del Deutsche Archäologisches Institut de Berlín y correspondiente de la Real Academia de la Historia.

El Sol de Galicia es su Patrimonio Cultural.

A los días nublados, no sumen la oscura tristeza de la destrucción.