¡Qué pena!

Foto: mariposas.wiki |

Puede que el verde más hermoso de la Naturaleza sea el de las alas de la mariposa Graellsia isabelae.

Ahora la llaman, Actias isabelae pero a mí me gusta más el nombre que le pusieron en honor a su descubridor, Mariano de la Paz Graells porque, al ser su padre médico, nació en Tricio, en La Rioja, la tierra bendita, de donde procede mi familia por parte de madre.

Es tan hermoso este gran lepidóptero que cuando Graells la descubrió, gracias a que su perro ladró a una hembra de graellsia posada sobre un tronco de pino de la sierra de Guadarrama para luego describirla, los científicos europeos pusieron en duda que fuera una mariposa de nuestros pinos silvestres y laricios, porque es tal su tamaño, al ser una de las mariposas más grandes de Europa, y tal su belleza, de un verde tan delicado que asombra cubierto de líneas sinuosas rojizas y con grandes ocelos en las cuatro alas, que se llegó a decir que la habían traído de las Indias, de lo exótica que parece la Graellsia isabelae.

Es en lo primero que he pensado esta mañana, en ese verdegay de sus alas aterciopeladas de escamas irisadas, al contemplar las imágenes de anoche, ardiendo la sierra de Guadarrama.

Nunca se nos cuentan estas cosas.

No se habla de insectos tan valiosos como éste, protegido a nivel internacional y europeo, incluido en el Catálogo Nacional de Especies amenazadas.

Nos hablan de hectáreas quemadas, de matorrales incendiados, de bosques, y sólo se piensa en los árboles, en los pinos, pero no en sus acículas, donde esta mariposa habrá realizado su puesta de huevos, uno a uno.

Tampoco se habla de sus vuelos nocturnos hacia las luces de las farolas, incluso la luz de los incendios le atrae a esta mariposa, como sucedía con las, estas sí, mariposas exóticas que se quemaban a la luz de las velas en las novelas de Jean Rhys.

Todo se quema cuando hay un incendio…los nidos, los animales, los insectos…¿cuánto vale esto?

La Graellsia se consideró desde el principio tan valiosa que la reina Isabel II la lució prendida en su vestido en un baile de palacio, como la mejor de sus joyas. En realidad, no hay en todo el mundo, una joya como ésta.

Sólo pensar que se esté quemando, que sus puestas se pierdan, que sus orugas ardan, que sus imagos vuelen hacia el infierno…

Y mientras, tan tranquilos en casa, de vacaciones, perdiéndolo todo.

Bendito trabajo el de los bomberos, agentes forestales, brigadas…