Maresía

Hay palabras que navegan por el océano, ida y vuelta.

Ya había definido este término, maresía, hace tiempo, gracias a que alguien del otro lado del mundo me la sugirió para el olor del mar, al dar yo la del olor de la lluvia incluso antes de que caiga el agua sobre la tierra sedienta: petricor.

Entonces llegó la sugerencia: maresía, para el olor del mar. Indagué. Y vi que no sólo era un vocablo del otro lado del océano, sino que la Academia Canaria de la Lengua lo había incluido para referirse al “olor a mar que se percibe en tierra…” y al “aire cargado de humedad marina” que “echa a perder la chapa de los coches”, y también los electrodomésticos, y yo diría que a muchas especies del litoral que se ven desplazadas por la maresía, que es, más que un olor, un ecosistema en sí, de agua volandera del mar, cargada de sal, que limita la proliferación de especies de tierra adentro, de manera que el litoral tiene sus propias plantas y sus propios animales, perfectamente adaptados a esta maresía.

Para conocer los límites de lo lejos que puede llegar este olor, habría que identificar a estas especies y a lo mejor, veríamos que la frontera entre la tierra y el mar, hace ondas de ola, que es como yo imagino este olor si pudiera verse.

Aunque de alguna manera se ve, cuando hay mucho mar y entonces flota el salsero sobre el aire y todo parece envuelto en una niebla de sal, lo cual tiene su gracia porque en Galicia, e imagino que algún otro lugar, a la mar revuelta, con marejada, la llaman maresía.

¡Qué hermosa palabra!

¿Cómo es posible que no esté en el Diccionario de la lengua española?

No me lo explico.

Tampoco las noventa mil personas que leyeron en mi cuenta de Twitter hace unos días esta palabra cuando se me ocurrió recuperarla, y de pronto, empezó a volverse viral, de manera que hoy son ya casi cien mil, y subiendo, las personas que la han leído, sugiriendo algunas que pidiera a la Real Academia Española que la incluyera en su diccionario, como hice esta mañana.

Y así he escrito: maresía:

f. Olor a mar y a humedad cargada de salitre de la bruma. La maresía es el respirar del mar, su aliento, que condiciona el desarrollo de las especies del litoral. Al mar, con marejada, lo llaman también maresía.

Ya me han respondido. Claro que; con una respuesta automática, donde dice que se estudiará el término para la próxima edición del diccionario y tal y tal y tal… lo cual imagino le dicen a todo el mundo que sugiere una palabra.

Pero me da en la nariz, como el propio olor del mar, que la maresía ya ha empezado a navegar hasta la página con la que poder hacer un barquito de papel.

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