Proyecto Lobo

Foto: Ángel M. Sánchez/Coordinador General Voluntariado Nacional Censo Lobo Ibérico |

Hay cosas que te salen al paso sin ir a buscarlas.

Sin querer, me enteré por la hija de unos amigos, Alicia Pacheco, del trabajo que con más de 800 voluntarios formados en toda España, se está haciendo para elaborar un censo científico sobre el lobo ibérico.

La primera sorpresa, fue que no hubiera ya un censo.

Y lo hay, pero no es científico. Es un censo por estima, no por muestreo. Un censo, el actual, que considera el tamaño de manada como si fueran camadas de lobos de latitudes boreales.

Me cuenta Jesús Criado, coordinador de Galicia Norte del Censo del Proyecto Lobo, que fue también sin querer, tomando un café hace tres años creo recordar que en Vimianzo, cuando el zoólogo Fernando Palacios, en la actualidad director científico del Censo, le comentó que había un proyecto que quería poner en marcha, un proyecto muy grande y muy complicado: el Proyecto Lobo (Censo del Lobo Ibérico y Evaluación del Estado de Conservación de sus Hábitats Naturales).

Un Censo que nace de la disconformidad con los censos oficiales, encargados a consultoras y no a las universidades que, para colmo, viven sus horas más bajas en cuanto a proyectos de investigación pura.

Y esta es la realidad: que en España, al no haber un censo independiente, se desconoce la situación actual del lobo ibérico.

Y la situación, por lo que se lleva censado en muestreos de campo con indicios de tres tipos, no es buena.

Me comentaba esta mañana Ángel Manuel Sánchez, biólogo de Vida Salvaje y Coordinador del Voluntariado Nacional para el Censo del Lobo Ibérico, que en las cámaras de fototrampeo, lo que suelen salir son miles de vacas, por unas decenas de ungulados silvestres.

Todo lo que al lobo se refiere, es muy difícil de gestionar, y yo añadiría que de escribir, porque según parece, se ignoran las directivas europeas de conservación del lobo ibérico, y esto, es muy grave escucharlo, y muy grave escribirlo.

Hay incumplimiento de la normativa de las propias administraciones.

Se incumplen aspectos en los que tienen responsabilidades algunas comunidades autónomas con la supervisión de las derogaciones.

Se incumple la propia estrategia de conservación del lobo en España.

Se incumple con la obligación de los planes de recuperación del lobo, aunque esté dentro del catálogo de especies amenazadas.

Se autorizan batidas sin razones científicas.

Hay zonas donde hay grupos reproductores que están fuera de ámbitos protegidos sin medida alguna que los ampare.

No se respeta ni la Red Natura, ni la Directiva Hábitats, y hay una serie de medidas preventivas que ni siquiera se están aplicando.

De todas las comunidades autónomas, sólo hay una que está consiguiendo que los lobos no desaparezcan, al pagar los daños y permitir que vivan.

Necesitamos un Proyecto Lobo, que vaya aún más allá.

Un proyecto científico, abarcador, que favorezca la coexistencia.

El profesor Palacios, desde el Museo Nacional de Ciencias Naturales, pronuncia una palabra que me gusta, y esa palabra es: integración.

Necesitamos urgentemente un Plan Científico de Integración donde todo lo que gira alrededor del lobo ibérico, “esté integrado en su justa medida con la participación de biólogos, botánicos expertos en conservación, geógrafos, ambientalistas, sociólogos…”

Y por qué no, añadiría yo, también ganaderos tradicionales, ingenieros forestales innovadores, cazadores responsables, agricultores ecológicos, para lograr al fin, con el objetivo de mejorar la caótica situación actual, un plan de gestión nacional de Biodiversidad para el lobo ibérico, hoy por hoy inexistente.

Que el lobo, impulse esta voluntad.

A veces pienso que no entendemos nada. Vemos lo que hacemos y el resultado inmediato es lo único que buscamos. Pero hay que empezar a mirar más allá. Porque todo es mucho más complejo. Como tratar de leer un libro de un solo vistazo. Algo imposible. Pero sí al menos podemos vislumbrar que hay una relación vital entre nosotros y las especies silvestres, y que el lobo puede ser el motivo por el que nos entendamos en la conservación de la Naturaleza, que es Patrimonio de todos.

No sé.

Puede que esté soñando sin querer.