Un ratón gigante llamado jabalí

Si hay un animal cuyo estudio resulta hoy apasionante, por su gran crecimiento poblacional, es el jabalí.

Es tan ungulado como la vaca o el gamo, pero su comportamiento biológico es más propio de un ratón que de un animal grande.

Como “ratón gigante” lo define el experto en ungulados Pedro Fernández Llario porque la media, en el jabalí puro, es de 3,5 rayones por camada.

Dicen que la expansión del corzo tiene también que ver con el hecho de parir, frente al gamo o al ciervo, la corza preñada dos, incluso tres corcinos por parto. Pero la timidez del corzo no tiene que ver con la del jabalí al que, en una ocasión, encontré en mitad de la carretera, tan quieto y tan grande que creí, de lejos, que era una vaca, hasta que me fui acercando sin dar crédito a que, siendo de día, que aún ni siquiera había atardecido, y en mitad del camino por el que suelo ir andando, hubiera un animal tan grande y tan claro. Y tan quieto. Albar, era este jabalí; pero la morfología del jabalí es tan variada como los nombres que recibe: arocho, bermejo, cerdoso, guarro, guarraco, jabalín, jabato, macareno, marranchón, marrano, navajero, primal, primalón, entre otros, lo cual da una idea, también en nuestro vocabulario, de su abundancia.

Cuando bajo al río por la mañana ya sólo quedan sus huellas de haber hozado en el barro de la orilla, mientras el regato pasa. Qué pena que no hable para contarnos cómo son las noches en las que el agua brilla, y la jabalina y sus rayones hozan la tierra buscando a oscuras lombrices. También carroña. Si el buitre es el carroñero del día, el jabalí de la noche.

Todos los animales que mueren por la noche suelen ser comidos por el jabalí.

Es cierto que los tubérculos y las lombrices son la base de su alimentación, pero el veinte por ciento tienen que ser proteínas, de carroña y de invertebrados. También de peces. El ochenta por ciento de los jabalíes de Doñana acude de noche a la playa para comer pescado, y lo que encuentren tirado por la arena.

Resulta curioso que el patrón de alimentación del jabalí sea igual en todo el mundo: un ochenta por ciento de proteína vegetal, y un veinte por ciento de proteína animal.

Según Fernández Llario se trata de una especie clave en el funcionamiento de los ecosistemas. Y tiene soluciones para todos los problemas, siendo una de las especies más beneficiadas por la transformación del medio, por lo que resulta necesario que la conozcamos desde todos los puntos de vista, en unos casos de aliada, y en otros de competidora.

Antes del primer año, las hembras ya pueden tener su primera camada, y en dos años, tres partos.

El tamaño medio de la camada del jabalí puro, hemos escrito que no llega a cuatro, pero puede haber animales septentrionales que tengan cinco o seis rayones por parto, excepcionalmente siete u ocho.

Y frecuenta ya las zonas periurbanas.

El jabalí, ese ratón gigante.

0 comentarios

Escribe tu comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Agradecemos tu participación.

Deja un comentario