Una mujer llamada Berta

Para mañana, que es el día de la mujer trabajadora, quisiera saber escribir de Berta Cáceres.

No conocía nada de ella hasta que el FICMEC publicó hace unos días esta nota que me dejó conmocionada: “El Festival Internacional de Cine Medioambiental de Canarias condena y lamenta el asesinato de Berta Cáceres. La activista medioambiental hondureña fue designada premio Brote Activismo Medioambiental 2016 por el certamen cinematográfico, durante el cual recogería el galardón.”

De pronto he sentido una curiosidad inmensa por alguien con quien ya no coincidiré jamás, a pesar de que podría haber hablado con ella en unas semanas, de haber ido Berta Cáceres también al Festival de Garachico en mayo.

Lo que fue una alegría en su día, recibir un reconocimiento de comunicación, se me hace ahora de una tristeza enorme, por una mujer que no he conocido y que seguro me hubiera impresionado, porque veo sus fotos y noto la fuerza que hay en ella, imparable, como la de los ríos que ha defendido. Esa mirada de quien no teme nada, la cabeza alta, con esa nube azabache de pelo que parece nacer directamente de la tierra que lleva en sus entrañas, de tanto como la ama.

Leo ahora que Cáceres fue una de las fundadoras del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH) y que ya había sido reconocida mundialmente el año pasado por el más importante premio ambiental, el Goldman, además de leer lo que escribió cuando supo que le habían otorgado el premio Brote Activismo Medioambiental 2016 del FICMEC: “Muchas gracias por haber pensado en mi persona, me siento honrada y lo hago con el espíritu de que este reconocimiento es la gran causa colectiva del COPINH dando reconocimiento y respaldo nacional e internacional a sus procesos y al añadido de vivir en un país como el nuestro lleno de represión, injusticia, impunidad y criminalización”.

Escribo sus palabras y noto la fuerza que aún poseen.

Parece que Berta heredó esa fuerza de su madre, también Berta, doña Berta, partera y alcaldesa y mujer sola en la Tierra, para enfrentarse al mundo, en un lugar como Honduras donde todo es belleza y es peligro.

Estaba durmiendo.

Soñando quizás con lo que haría al día siguiente, cuando se despertó a ver qué pasaba. Al menos ocho disparos ha recibido.

Mañana día ocho, día de la mujer trabajadora.

Imposible no acordarse de Berta Cáceres para escribirle que hay sonidos y hay voces y hay mensajes que jamás se apagan.