Pronóstico de la calidad del aire

La previsión para los próximos días de la calidad del aire en España, no es buena, según el Grupo de Modelos y Software para el Medio Ambiente de la Facultad de Informática de la UPM.

Se trata de un modelo que predice la calidad del aire con unos días de anticipación según varios parámetros y que se puede consultar a diario aunque todavía vivamos más pendientes, como si fuéramos campesinos, del parte meteorológico.

A mí siempre me ha llamado la atención que nos preocupe más la temperatura que la calidad de lo que respiramos, y en concreto en las personas que hacen deporte al aire libre por las ciudades, a las que sería más recomendable decirles que lo hicieran en los días lluviosos porque la atmósfera estará más limpia, que cuando luce el sol de invierno y el aire se llena de partículas en suspensión.

En las grandes ciudades, además, los edificios actúan como el perfil de una montaña, de tal manera que se forma una cúpula de polvo donde el aire tiende a ascender en el centro y a descender por la periferia, hasta que se establece una corriente de convección en la que el aire se carga progresivamente de impurezas que se mantienen en suspensión mientras la lluvia no las empuje al suelo, o el viento las arrastre.

Hace unos días, Elena G. Sevillano, publicó en el periódico “El País” una noticia relacionada con las partículas menores de 2,5 micras de diámetro, las PM 2,5, y de los niveles recomendados por la OMS, que establece el límite recomendado para la salud en los 25 microgramos por metro cúbico de aire.

Pero en el aire, no solo hay polución, también hay vida. Es muy curioso un experimento que se hace con una manga con la que se captura todo lo que vuela, hasta el punto de que se puede hablar de un aeroseston, una suerte de plancton aéreo en el que lo mismo aparecen diminutas arañas vivas, que escamas de mariposas, o las esporas de algún hongo.

Todo ello para dispersarse por el mundo con las corrientes, y por eso, aunque la contaminación haya sido considerada hasta ahora como un hecho local, convendría empezar a darle la categoría de global, como al estudio de las temperaturas, pues una buena parte del aire contaminado que tendrán mañana en el Reino Unido, procederá de nuestros humos.

De todas formas, para saber a simple vista si una ciudad tiene o no calidad de aire, no hay más que mirar a los troncos de los árboles y a las piedras para ver si tienen líquenes, esos pioneros del mundo, los primeros colonizadores de la roca madre, porque desaparecen cuando el aire tiene óxidos de nitrógeno y de azufre.

El ecólogo Ramón Margalef, consideraba la contaminación como la ausencia de retorno, la ruptura del ciclo natural. Por eso en los ríos se solucionan los problemas yendo más arriba, más atrás, al manantial. Y así tendremos que ir algún día más hacia arriba, hasta volver al aire parecido al que teníamos.

Mientras, en los bares ya libres de humo, entrarán previsiblemente esta semana, con cada metro cúbico de aire, 40 microgramos de partículas PM 2,5; y 60 microgramos de óxido de nitrógeno, en cuanto abran para ventilar por la mañana.

Algún día, aunque en estas condiciones les resulte imposible vivir sobre los troncos de los árboles en los parques, volverán a las ciudades los líquenes.