Manual para mujeres de la limpieza, de Lucia Berlin

Manual para mujeres de la limpieza. Lucia Berlin. Traducción de Eugenia Vázquez Nacarino. Alfaguara. 2016. Tapa blanda. ISBN: 9788420416786. 432 págs. 20,90 €.

Pues sí, para abundar en mi lucha contra el vertiginoso ritmo de novedades de las editoriales, he reservado el considerado “libro del año 2016” para este verano. Y ha merecido la pena esperar a tener tiempo de sobra para poder disfrutar de esta brutal selección de relatos. Quizá no la hayan leído pero hayan oído hablar de Lucia Berlin (1936-2004). Comparada con Carver, con Hemingway, con Lorrie Moore, considerada discípula de Chéjov, Berlin volcó sin recato su azarosa vida en sus cuentos, textos de una potencia y una capacidad de evocación tales que se escapan de cualquier comparación.

En un brillante ejercicio de eso que ahora llaman autoficción, entre las líneas de estos cuentos asoman sus padres, sus tres maridos, sus cuatro hijos; también se reflejan los trabajos que desempeñó a lo largo de su vida —recepcionista en hospitales, limpiadora, profesora de literatura en una cárcel y en distintas universidades— y sus adicciones, especialmente el alcoholismo, que la llevó tanto al calabozo como a varias clínicas de desintoxicación. Lo cierto es que la itinerante vida de Lucia Berlin es en sí misma un material literario (o cinematográfico; hay quien habla ya de la posibilidad de un biopic) de primera. Sus historias, como uno de sus hijos ha recalcado, no son necesariamente autobiográficas, pero son verdaderas. Sin dramatismos, sin palabras de más.

En la introducción a este libro, el escritor Stephen Emerson, uno de los mejores amigos de la autora, señala que hasta ahora la obra de Lucia Berlin se había ceñido al público de las pequeñas editoriales, lo que podía tener sentido, ya que su vida transcurrió en los márgenes. Elizabeth Geoghegan, que fue alumna suya, aporta un matiz más: “Cualquier fama o éxito podrían haber hecho descarrilar a Lucia. Después de haber logrado sobrevivir a tantas cosas, que algo fuese repentinamente tan bien podría haber significado la ruina”.

No sabemos si el ínclito Javier Marías nos permitiría considerar a Lucia Berlin una artista “en verdad valiosa”. Lo cierto es que el propio Marías no nos resulta en absoluto valioso, así que vamos a obviar sus consideraciones sobre las escritoras y simplemente vamos a recomendaros que leáis este libro y, ya puestas, que presionéis en vuestras redes sociales —saquemos ventajas del entorno 2.0— para que alguna editorial tenga a bien publicar el resto de su impactante obra.

 

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