El desierto de los tártaros, de Dino Buzzati

El desierto de los tártaros, de Dino Buzzati. 5ª edición. Prólogo de Jorge Luis Borges y traducción de Carlos Manzano. Editorial Gadir. ISBN 84-934439-1-3. 270 páginas, 18 euros.

No veo nada que Filmaffinity puntúe por debajo de 7. La película El Desierto de los Tártaros es calificada con 6,4. Queda fuera, pero es que además, acabo de leer el libro y ya me he imaginado cómo es el teniente Giovanni Drogo, el color de su uniforme llegando a la fortaleza, y el color de la arenisca. No quiero que Vittorio Gassman me arruine todo el constructo.

Otra novela, que afortunadamente no es de rabiosa actualidad. Se escribió en 1940. Buzzati, de reportero por Etiopía, había vivido el desierto y quiso contarlo. Más el interior que el exterior. He manejado la edición de Gadir, biblioteca mediante, porque me gusta más que la de Alianza y por el prólogo de Borges. C’est tout.
Resumen no aporto, para eso ya está Wikipedia. Aporto la sensación de leer la última página y cerrar el libro y quedarte quieto unos minutos. En realidad esto no sucede sólo con la última página, sucedía cada vez que terminaba un capítulo. La tela de araña en la que va dejando envolver el personaje es tan conocida por todos. En esa “zona de confort” que se denomina a lo moderno en que manejamos los códigos, no se esperaran sobresaltos y se aplazan decisiones y movimientos. Un personaje de Ian McEwan decía en una novela que una vida sin tensión ni propósito no merece la pena ser vivida. Por otro lado, mi abuela, que ahora mismo tiene 101 años, me ha dicho muchas veces: “Niña, al final (nótese la carga de este final) te das cuenta de que la vida no son más que pamplinas”
Me marcharé dentro de cuatro meses de la fortaleza Bastiani, se dijo Giovanni Drogo y siguió supervisando la ronda, conociendo las contraseñas, bajando esporádicamente al pueblo cercano y aguardando la llegada de algo inesperado porque él era incapaz de provocarlo. La disciplina militar deja, afortunadamente, poco lugar a la improvisación y a la experimentación. Ésa es la excusa-consuelo indirectamente expuesta por los personajes. La reflexión de Buzzati sobre el aletargamiento en que todos podemos sumergirnos, nos insta a identificar esa supuesta disciplina que nos constriñe (rutina) y a salir de ella si nos da la gana. Un primer paso sería la lectura de este libro.

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