Una temporada en el purgatorio, de Dominick Dunne

arton1898Una temporada en el purgatorio. Dominick Dunne. Traducción de Eva Millet. Libros del Asteroide. 2016. Tapa blanda. ISBN: 9788416213894. 480 págs. 24,95 €.

Hace unos meses les hablábamos de la estupenda novela Las dos señoras Grenville, de Dominick Dunne, y anticipábamos la inminente publicación de Una temporada en el purgatorio. Se nos han ido acumulando las lecturas y hasta hoy no hemos podido reseñar este segundo libro de Dunne publicado por Libros del Asteroide. Considerado el gran cronista de los trapos sucios de la alta sociedad estadounidense, a lo largo de su obra Dominick Dunne hizo alarde de una habilidad innata para describir las altas esferas sin compasión ni deslumbramiento.

Así como en Las dos señoras Grenville un trasunto de Truman Capote pulula como observador interesado, en Una temporada en el purgatorio el narrador es un escritor de cierta fama, amigo de juventud del hijo predilecto de los Bradley, una familia rica y poderosa de origen irlandés. De hecho, el papel de Harrison durante los años de colegio es más bien el de perrillo faldero de Constant Bradley. Lo ayuda en todo lo que puede, le saca las castañas del fuego en más de una ocasión, atiende a los requerimientos de su padre... y guarda silencio.

Su admiración por Constant y el estilo de vida de su familia le nublan el sentido hasta tal punto que cuando su amigo se convierte en el principal sospechoso del asesinato de una chica de quince años, Harrison calla lo que sabe y mantiene la boca cerrada durante más de veinte años. Hasta que vuelve a cruzarse con la madre de la chica asesinada y el peso del secreto le resulta insoportable.

Dunne escribía sobre el mundo que lo rodeaba, y en esta novela también deja ver visos de realidad. En 1975, la joven Martha Moxley fue asesinada tras acudir a una fiesta en casa de los Skakel, familia emparentada con los Kennedy. Enseguida se sospechó de Tommy Skakel, pero la prensa y las autoridades respetaron más el poder de la familia que la memoria de la víctima, y el crimen quedó sin resolver hasta que el caso se reabrió en 2002 y el hermano de Tommy fue considerado culpable. Dunne seguiría la investigación bien de cerca, aunque su muerte en 2009 le impidió ver que en 2013 Michael Skakel fue liberado y que en 2016 el abogado Robert Kennedy, su primo, escribió un libro en el que aseguraba que Michael era inocente. Quién sabe qué habría opinado Dominick Dunne, tan acostumbrado a que los criminales de la alta sociedad se salieran con la suya.

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