The Time of My Life, de Hadley Freeman

The Time of My Life. Hadley Freeman. Traducción de Zulema Couso. Blackie Books. 336 páginas. Cartoné. ISBN: 978-84-16290-76-5. 19, 90 €.

Dirty Dancing nos enseñó que sí, las mujeres abortan.

La princesa prometida nos enseñó que el amor verdadero no es un cuento de hadas.

Cazafantasmas nos enseñó que la amistad masculina no tiene por qué ser inmadura.

La chica de rosa nos enseñó que la personalidad no depende del vestido que lleves.

Regreso al futuro nos enseñó que nuestros padres son tan complicados como nosotros.

Las grandes pasiones, por extrañas que sean, a veces nos llevan muy lejos y a lugares insospechados. Esa idea nos viene a la cabeza nada más abrir el libro de Hadley Freeman. Su afición por el cine, especialmente el cine popular norteamericano de los 80 (las malas  películas, para entendernos), le ha dado pie a mirar con cariño muchos de los taquillazos de la época y sacar algunas conclusiones interesantes y sorprendentes.

¿Por qué fueron tan maltratadas cintas como Dirty Dancing o La chica de rosa? Según Freeman, la virulencia con que son vilipendiadas algunas películas da la medida de lo necesarias que eran y de lo mucho que han molestado a un patriarcado sumamente contrariado y no dispuesto nunca a dejarse ganar terreno.

A esta columnista de The Guardian no le duelen prendas al confesar que una de sus películas preferidas es Cazafantasmas. Esta declaración es solo una pista del tono de este ensayo sobre cómo el cine de los 80 nos enseñó a ser más valientes, más feministas y más humanos. Un ensayo que encierra críticas bien argumentadas y sin gritos al feminismo de Faludi, por ejemplo, y analiza la cultura y la sociedad (sobre todo norteamericana) comparando las películas de culto de la autora con algunas de las que se ruedan ahora. En este sentido les da un buen tirón de orejas a los grandes estudios de Hollywood, que no arriesgan lo suficiente en temas sensibles como el aborto o la sexualidad juvenil y no ofrecen modelos de mujeres valientes o que se aparten del canon de juventud imperante.

En el libro aparecen nombres como los de Tom Hanks, John Landis, Matthew Broderick, Geena Davis, Kathleen Turner o Michael J. Fox, a quienes Freeman ha tenido la oportunidad de entrevistar y que corroboran muchas de sus teorías. Además, hay apartados especiales e impagables para los estilismos de los actores o las bandas sonoras, incluso para rendir homenaje al gran Tim Burton o ver a Eddie Murphy como una persona y no como un esperpento.

En resumen, un título que derrocha humor, nostalgia bien entendida y que nos hará mirar la cartelera de cine con otros ojos. Un like para Freeman.

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