22/11/63, de Stephen King

L35248522/11/63. Stephen King. Traducción de Gabriel Dols Gallardo y José Óscar Hernández Sendín. Plaza & Janés. 2012. Tapa dura. ISBN: 9788401352485. 864 págs. 26,90 €.

Me van a permitir, una vez más, que me salte el imperativo editorial de las novedades y reseñe una novela publicada hace tiempo. Para más inri, diría algún purista, me lanzo a los brazos de los superventas, y me propongo poner a Stephen King en su sitio, que, por supuesto, no es un sitio menor.

22/11/63 es una novela de ciencia ficción, y quizás aquí se encuentre el principal escollo para los no iniciados. Sin embargo, la pericia narrativa de King hace que el lector asuma sin mayor problema —no en vano, el protagonista y narrador también se ve superado por las dimensiones de su hallazgo— la premisa inicial: la existencia de túneles temporales.

Jake Epping, profesor de Inglés (tal vez sería más correcto decir de Lengua) en un instituto de Lisbon Falls (Maine), pide a sus alumnos de enseñanza para adultos que escriban una redacción con el siguiente tema: “El día que cambió mi vida”. El trabajo de Harry Dunning, conserje del instituto, impacta especialmente al profesor, ya que narra la muerte de la madre y de dos hermanos de Harry a manos de su padre cuarenta años antes, en 1958.

Tiempo después, Al, dueño de un restaurante del barrio y amigo de Jake, lo llama y le revela un secreto que lo obsesiona: en el almacén de su restaurante hay una puerta que comunica con un día concreto de 1958. Enfermo, Al pretende convencer a Jake de que la atraviese y viva el final de los cincuenta y el principio de los sesenta con el objetivo de salvar a Kennedy del asesinato perpetrado por Lee Harvey Oswald el 22 de noviembre de 1963. Y el terrible suceso narrado por Dunning pesará en la decisión de Jake.

Parece ser que a Stephen King se le ocurrió esta idea en 1971, poco antes de publicar su primera novela, Carrie, y ocho años después de la muerte de Kennedy. Lo ambicioso del proyecto le hizo dejarlo aparcado, aunque no paró de documentarse sobre el magnicidio y, presumiblemente, sobre la época a la que terminó mandando al protagonista de 22/11/63. El retrato de la sociedad de aquel momento es preciso y detallista, y pone de relieve los contrastes y las contradicciones que debería vivir un viajero en el tiempo. Sin obviar, por supuesto, que la fluidez con la que avanza el relato lo hace perfecto como lectura veraniega. Ténganlo en cuenta.

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