Los cuentos de la peste, de Mario Vargas Llosa

portada-cuentos-peste_medLos cuentos de la peste. Mario Vargas Llosa. Alfaguara. 2015. Tapa dura. ISBN: 9788420419169. 232 págs. 17,90 €.

Desde finales de enero y hasta el 1 de marzo, Mario Vargas Llosa representa en el Teatro Español su último texto dramático, Los cuentos de la peste, publicado recientemente por Alfaguara. La pieza teatral, inspirada en el Decamerón, es la cuarta obra del nobel peruano que se produce en el Español, tras La Chunga, Kathie y el hipopótamo y El loco de los balcones.
En Los cuentos de la peste, Vargas Llosa reúne a una serie de personajes (en este caso, cinco, o tal vez cuatro, entre los que figura el propio Boccaccio) en una villa en la aldea de San Domenico; como en el Decamerón, buscan huir de la epidemia de peste que asoló Florencia en 1348. En Villa Palmieri se dedican a contarse y representar historias que les permiten distraerse del horror que los rodea, y aquí el autor utiliza algunos de los grandes temas de la literatura (y, por ende, de la humanidad misma): el deseo, la lujuria, el amor, el miedo, la muerte, la sensación de crisis, el humor, la necesidad del relato.
En el prólogo del libro, Vargas Llosa resalta: «Las historias de Boccaccio trasladan a los lectores (y a sus oyentes) a un mundo de fantasía, pero ese mundo tiene unas raíces bien hundidas en la realidad de lo vivido. Por eso, además de hacerlos compartir un sueño, los forma y alecciona para entender mejor el mundo real, la vida cotidiana, con sus miserias y grandezas, sobre lo que anda en él mal o muy mal y sobre lo que podría y debería estar mejor. Siete siglos antes de que se hablara del compromiso del escritor, de literatura comprometida, Giovanni Boccaccio la practicaba».
No podemos decirles si la representación está a la altura, si el Vargas Llosa actor es tan solvente como el escritor. Lo que sí nos atrevemos a aconsejarles —sobre todo si son aficionados a la lectura de textos dramáticos o de guiones— es que se lean el libro. El aire decadente que se respira en los tiempos de crisis está captado con mucha sutileza, y los cuentos tienen ese carácter intemporal que los caracteriza desde los inicios de la literatura.

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