Los niños se aburren los domingos, de Jean Stafford

Los niños se aburren los domingos. Jean Stafford. Sajalín Editores. Traducción de Ana Crespo. ISBN: 978-84-942367-0-9. Barcelona. 2014. 362 págs. 22 €.

Después de leer a Jean Stafford (Covina, California, 1915-Nueva York, 1979) lo primero que se me ocurre decir es que estamos ante una escritora extraordinaria y, además, que la publicación de esta selección de sus mejores relatos debería haber tenido categoría de acontecimiento cultural. ¿Qué cuenta en ellos y cómo?

En todos se parte de situaciones cotidianas y espacios reconocibles y sin misterio aparente que poco a poco se van transformando o deformando: una reunión de vecinas en la casa de una de ellas o la estancia de una chica en un hospital. Las protagonistas de estas historias «son jóvenes en busca de una segunda oportunidad lejos de sus opresivos hogares y mujeres insatisfechas en sus matrimonios o a quienes la vida no ha tratado bien. Mujeres incapaces de sustraerse a las rígidas convenciones sociales del Oeste americano o de adaptarse a la hipocresía de los ambientes intelectuales y exclusivos neoyorquinos; mujeres, también, que en su lucha para salir de la pobreza topan con dificultades aún mayores de otra naturaleza1».

El contrapunto a estos fascinantes personajes son otros, terroríficos y casi infantiles, que, bajo la apariencia de una templanza a prueba de bomba, «trastornan» a estas mujeres y cambian completamente el contexto en el que se mueven. Todo esto se ejemplifica muy bien en «El castillo interior», un relato en el que Stafford se diluyó de manera evidente al describir las sensaciones más profundas de una accidentada.

Estos personajes contundentes y vivos muestran dramas reales y la obstinada voluntad de resistir a ellos o superarlos de algún modo; una rebeldía que a veces se condensa en un solo pensamiento: «Es usted un ladrón –lo insultó Pansy desde el silencio de su mente–. No tiene corazón y se merece la muerte».

La prosa de Stafford es así, pulcra y efectiva (un adjetivo que se utiliza demasiadas veces de manera gratuita e inmerecida con muchos autores). En este caso podemos emplearlo sin ningún reparo. De la manera más sencilla se dice lo más inesperado y lo más certero. El estilo perfecto para dar batalla a lo establecido.

[1] Nota de prensa de Sajalín Editores.

 

 

 

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