100% Naty. Manual de estilo de Naty Abascal con Vicente Gallart

100% Naty. Manual de estilo de Naty Abascal con Vicente Gallart. 2013. Grijalbo. Tapa blada. ISBN: 9788425351198. Págs.: 256. 21,90 €.

Para olvidar los sin sabores de este mundo, hay quien necesita tomarse un copazo o achicharrarse en una sesión de yoga bikram. Yo soy de las que se quitan las penas con unas cuantas revistas de moda. Me relajan más que un Valium. No sé si después de tantos años como lectora asidua me puedo considerar una experta en ellas. Me animo y digo que sí.

Por eso afirmo que 100% Naty es un cuadernillo de artículos cortos en la onda de los que aparecen en este tipo de publicaciones. Su contenido no iluminará con grandes revelaciones a los practicantes del “revisting”en su vertiente de tacón y pasarela. De todos modos, yo he conseguido apuntar en su apartado de notas algunas lecciones valiosas. Por ejemplo, que los pantalones con vuelta acortan la pierna, o que la falda de tubo no es buena compañera de las botas de caña alta. Un error que he cometido miles de veces, por puro desconocimiento, al pretender ir calentita y arreglada en invierno.

Estoy con Naty en que el vestido de cóctel, única y exclusivamente, debe confeccionarse en crespón de China, y que arriesgarse a combinar la gabardina o el abrigo camel con un sombrero de corte masculino solo nos puede llevar a parecernos al inspector Clouseau. Nada que objetar a la regla número uno de “Para romper protocolos… sin hacer el ridículo”, pero lo de mirarse al espejo antes de salir y comprobar que no has cometido una payasada, mejor dejarlo para cuando se vuelve a casa, ¿no? También comparto con ella el gusto por los bolsos de Céline. Creo que hoy por hoy mis favoritos (para verlos en los escaparates, claro).

La señora Abascal, bien asesorada, levanta muy poco los pies del suelo en su primer libro; si acaso solo uno, como en la estampa en la que aparece casi a lo Mary Poppins y acompaña los “10 mandamientos para vestir elegante y no ser aburrida”. Inevitablemente, a ratos se eleva: “(…) cuanto más sencilla sea el bandolera mejor podrás combinarlo. Y si quieres uno de pequeño tamaño… ¡haz lo posible por adquirir uno de Chanel!”

Si es que se puede discrepar con una diosa del estilo, yo no estoy de acuerdo con la autora en que los vaqueros sean un básico tan indispensable. Y sí con Diana Vreeland cuando decía que eran la prenda más antidemocrática de la moda porque no le quedan bien a casi nadie. Otros peros que le pongo al manual son que se parezca demasiado al de Inés de la Fresange y no haber podido encontrar en él mi look (algo entre working girl que trabaja en casa y SL). Igual en una segunda entrega.

En las últimas páginas, una pequeña biografía nos recuerda que Naty fue mucho en la moda y que se ha codeado con algunos de los personajes más importantes de la cultura del siglo XX, desde Warhol a Woody Allen. Al leerla, pienso que lo siguiente que debería atreverse a publicar son unas memorias para conocerla por fin.

Si Naty no existiese, habría que inventarla. Así, tal cual aparece en una de las fotografías que ilustran su libro, en una escena genuina de amor y lujo, tumbada en una cama con dosel de cretona, en déshabillé y acompañada de dos lustrosos perritos.

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