Todo lo que una tarde murió con las bicicletas, de Llucia Ramis

Todo lo que una tarde murió con las bicicletas, Llucia Ramis. Prólogo de José Carlos Llop. Ed. Libros del Asteroide. 2013. ISBN 978-84-15625-47-6, 218 págs. 18,95 €.

Las editoriales como marcas. El lector como cliente fidelizado. Nunca había leído nada de la escritora Llucia Ramis, a pesar de que este libro ha tenido bastante difusión y repercusión. Tal vez por una confusión del colectivo hipster/bicicletero de Malasaña creyendo que era obra fundacional. No había leído a Ramis, pero me consta el buen hacer de  Libros del Asteroide, me identifico y lo he leído. Y me ha gustado mucho.

Las primeras sesenta páginas se resistieron porque no sabía a dónde quería llegar con su relato. Los “spoilers” de algunas solapas te cuentan tanto que ya estás leyendo de forma condicionado, recorriendo las etapas que antes han dispuesto en su descripción. Me adelantaron tanto sobre el contenido general, que me estaba costando ver lo particular que Ramis contaba. Hasta que hete aquí, que un día retomo el libro, me pongo a leer con lápiz, subrayando, anotando y le dedico un poco más de calma a esta novela, que con apariencia de ligereza y título moderno necesita ser leída despacio para apreciarla. O al menos, eso me sucedió. Entonces descubrí que según su relato, y no tengo cotejo biográfico, nacimos el mismo mes del mismo año, nos llevamos los mismos años con los hermanos y en los últimos tiempos sentimos un gusto nostálgico por recrear la forma de hablar de nuestra familia, por observar las rutinas familiares y sin ensalzarlas ni denostarlas, darnos cuenta que conforman lo que somos. Descubrí que también su padre dice haber visto todas las películas, cuando empezamos a ver alguna el mediodía. Que repiten aquello de “la vida son ciclos”, como si fueran un Kondratieff a domicilio.

 Recordar expresiones y gestos que se van perdiendo o ganando. Recuperar plantillas de cartas de amor: “Mi amor vaya en delirio” (pág. 159). Mi abuela terminaba las cartas con “Memorias y expresiones”. Novela/dietario de indagación de antepasados familiares, de las derivas de sus vidas y de la influencia directa que han tenido en su personalidad. Describe a sus abuelos, sus negocios mineros en Asturias, sus viajes, sus traslados, su infancia en Mallorca, y el encontronazo con todo esto al quedarse sin trabajo y volver a la casa familiar. Sin alharacas, ni sollozos: lo resume sin conformismo en el título de la página 203: “La vida es una cosa complicada y difícil, imposible de describir, que consiste en ir tirando” Mi abuela malagueña lo expresa de otra manera, pero igual fin: “Niña, la vida, no son más que pamplinas”.

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