Algo tendrán los libros cuando los leen

Algo tendrá el libro cuando lo bendicen.

París: barrios de librerías, galerías de arte (demasiadas en Rue de Seine, sospechosas como tienda de abalorio y algo de ropa en el Barrio de Salamanca de Madrid). Pero en fin, cultura. Vista desde los escaparates u hojeada en los pasillos de Gibert Joseph.

Londres: campaña de Books are my bag hasta diciembre 2013. Libreros, asociaciones y Saatchi emprenden una mega-acción comercial para atraer público. Tal vez sólo una bolsa para vestir bonito, para parecer un poco más hipsters, pero libros al fin.

Y ahora táchenme de maniqueísmo facilón si ahora cito Almería, cuyo desierto cinematográfico se extiende hasta lo cultural con honrosas excepciones. El Centro Andaluz de Fotografía también tiene una librería de barrio, con camisetas descoloridas (y no es filtro de Instagram), que te invita a mirada compasiva, saludo compasivo al empleado de información que la vigilan e irte compasivamente. Habrá mil motivos, pero tal vez podamos empezar a pensar en ser interesantes a la vez que a interesar.

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