La cocina pop de El comidista, de Mikel López Iturriaga

La cocina pop de El Comidista. Mikel López Iturriaga. Fotografías de Ainhoa Gomà. Plaza & Janés. 2012. Tapa blanda. ISBN: 9788401346538. 382 págs. 21,90 €.

Quizás alguno de nuestros lectores no tenga constancia de la existencia de El Comidista. No sabe lo que se pierde. El Comidista despierta odios y amores irrefrenables. Así lo certifican los testimonios recogidos en las primeras páginas de este libro. Sus detractores lo definen como “una mezcla de gafapasta y salido mental”. Sus seguidores se conforman con decir: “Con El Comidista me meo toa”. No hace falta que les digamos que pertenecemos a esta última categoría.

Mikel López Iturriaga —hermano del insigne Juanma López Iturriaga es periodista, cocinillas y bloguero asalariado. Su mano en los fogones, su sentido del humor y su buena pluma lo catapultaron desde el notable blog Ondakín a la web de El País, donde deleita a sus fanes y da sentido a la vida de sus troles con asuntos diversos relacionados con la cocina.

En 2011 publicó Las recetas de El Comidista, y un año después sorprendió a sus lectores con La cocina pop de El Comidista, un compendio de los mejores platos y de las secciones más delirantes de su blog. El componente pop impregna todas las páginas, con referencias al cine, a las series de televisión (que tienen menús propios), a la música, la moda, la literatura, etcétera. Las recetas pretenden ser fáciles y accesibles, y si nos guiamos por el nivel de dificultad (consignado justo antes de los ingredientes), lo son: pólipos, epsilones, mamelucos, cortimers y txoriburus, personas con el cerebro micuit, ovíparos, cerebros ahumados, neonatos y tertulianos de Intereconomía podrán salir victoriosos en su empeño gastronómico.

Mikel también ha pensado en aquellos que aprenden por negación. Así, en las antiguías de El Comidista podremos enterarnos de cómo se asesina un pescado, se arruina una verdura o se pasa una Nochebuena horrenda. De igual forma, tienen su sitio en el libro la comida viejuna (no se pierdan el escalofriante testimonio de los dátiles con beicon, cuyo último representante fue hallado por el Equipo de Investigación de El Comidista en la hombrera de una chaqueta que llevó Nacho Cano en la gira de Aidalai) y el consultorio más disparatado de la historia de la blogosfera: Aló, Comidista.

La cocina pop es, en fin, un libro definido por el equilibrio entre la utilidad y el despropósito (equilibrio que, en palabras del propio Iturriaga, guía su trabajo). Tanto si tienen que desempolvar los táperes después del verano como si necesitan un chute de sentido del humor para encarar el nuevo curso con alegría, no duden en echarse en los brazos de El Comidista. Merece la pena.

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