Compendio ilustrado y azaroso de todo lo que siempre quiso saber sobre la lengua castellana

Compendio ilustrado y azaroso de todo lo que siempre quiso saber sobre la lengua castellana. Fundéu BBVA / Editorial Debate. 2012. Tapa dura. ISBN: 9788499922003. 184 págs. 14,90 €.

A los frikis del lenguaje no vamos a contarles nada nuevo si les hablamos de la Fundación del Español Urgente (Fundéu BBVA). Muchos de ellos sabrán incluso que esta entidad sin ánimo de lucro es heredera directa del Departamento de Español Urgente de la Agencia EFE, responsable originario de la publicación periódica del Manual de español urgente, un libro de estilo útil para periodistas en particular y seres humanos hispanohablantes en general.

La Fundación del Español Urgente trata desde 2005 de impulsar el buen uso del español en los medios de comunicación, pero no se queda en eso. A través de distintas plataformas, hace labores de divulgación y responde a las dudas que le plantean los atribulados usuarios del idioma.

Pues bien, ahora, en colaboración con Editorial Debate, la Fundéu BBVA ha publicado el Compendio ilustrado y azaroso de todo lo que siempre quiso saber sobre la lengua castellana. Puestos a emular los largos títulos de los libros antiguos, podrían haber incluido un calificativo más sin miedo a caer en la vanagloria: divertido.

El Compendio es una miscelánea de curiosidades en el que lo mismo se abordan los solecismos —recuerden: “grosso modo” y “motu proprio”, nunca “a grosso modo” ni “de motu propio”— que los latinismos, el uso de las comas, las onomatopeyas o las voces de los animales (leopardos, panteras y onzas himplan, no dejen de comentarlo en la sobremesa del sábado). El ámbito periodístico se cuela de la mano de los tecnicismos futboleros, económicos o del mundo de la moda, y la más rabiosa actualidad informativa queda plasmada en la pertinencia de escribir “copago” y “repago”.

Entre latinismos, arcaísmos, anglicismos, homónimos y neologismos, el Compendio nos recuerda que se paga “en especie” (no “en especias”), nos aconseja evitar las redundancias (“nexos de unión”, “amigos personales”, “citas previas”) y nos da pistas para rehuir los falsos amigos, esas palabras o locuciones de otras lenguas que se asemejan mucho en la forma a palabras de la nuestra, pero que difieren en el significado. Ahí tienen, muy de moda en los últimos tiempos, el adjetivo “bizarro” como sinónimo de “raruno” (permítanme el neologismo), escamoteándole su significado en castellano: valiente o espléndido.

Esto es solo una muestra de las innumerables curiosidades que nos desvela el Compendio. Les recomendamos que lo hojeen; aunque tal vez deberían abstenerse los sesquipedaliofóbicos, muchos de los cuales —estamos seguras— deberán consultar la lista de fobias de la página 95 para confirmar que padecen tal aversión.

 

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