Solo para mujeres, de Marilyn French

Solo para mujeres. Marilyn French. Traducción de Iris Menéndez. Lumen. 2012. ISBN: 9788426419927. 750 págs. 23 €

La portada de Solo para mujeres, en una versión “corregida” y más acorde con la idea que la publicidad se ha encargado de fijar, mostraría a la mujer que aparece en ella con la preceptiva bandeja del pavo de Acción de Gracias en las manos; nunca, como es el caso, con un libro.

Mira, la protagonista de la novela, al igual que este icono retocado, decide cambiar los fogones por la lectura y buscar su “habitación propia”. Cuando por fin la consigue, algún que otro cabezazo contra sus paredes resulta inevitable (es una pena que la traducción del título original, The Women’s Room, no permita al lector valorar el guiño que hace la autora al clásico de Virginia Woolf, A room of one’s own). Pero su historia no es una más sobre superación y deseos cumplidos ni un culebrón de sobremesa, aunque se utilicen recursos del género para explicar detalladamente que ser una mujer de clase media en la Norteamérica de los años 50 y 60 no fue ningún chollo.

Marilyn French parte de la siguiente premisa: a las mujeres siempre nos han contado muchas mentiras sobre lo que debíamos o no debíamos hacer, y nos las hemos creído. Lily, Iso, Val y el grupo de amigas con las que Mira comparte vino tinto y confidencias descubren esta trampa, pero también el modo de salir de ella: dejar a un lado la resignación cristiana y no esperar nunca la aprobación de los demás.

Es fácil sentir empatía hacia estos personajes, del mismo modo que lo hicieron los veinte millones de personas que compraron el libro en 1977, el año de su publicación en EE.UU. Entonces, este corte de mangas a la maternidad, sobrevalorada y decepciónante; a la familia y a su papel coercitivo; al ejército enfangado en Vietnam, y la justicia, capaz de poner en duda una violación, supuso todo un escándalo.

Desde entonces han cambiado muchas cosas, por eso hay que contextualizar la obra si se quiere ver como lo que es: una novela de gran valor sociológico y una buena historia.

French amplió su prólogo (incluido en esta edición) en 2009 para denunciar la nueva oleada de discriminación contra la mujer y la importancia de que las generaciones más jóvenes lucharan por sus derechos:

“Cuando en 1977 me preguntaron qué desearía con respecto a Solo para mujeres, respondí que deseaba un futuro en el que nadie se identificara con esta novela porque hombres y mujeres habían aprendido a vivir juntos en armonía. Por desgracia, pese a lo mucho que ha mejorado la vida de las mujeres en Occidente, los valores y las actitudes generales en el mundo se han desplazado en el sentido contrario: hacia una mayor hostilidad entre sexos. La situación es hoy tan grave que puedo imaginar el día en que no esté permitida la publicación de novelas como esta. Por consiguiente, es un acto de valentía publicarla, incluso después de tantos años”.

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