Brigada Central, de Juan Madrid

Brigada Central. 3. El hombre del reloj. Juan Madrid. Ediciones B. 2011. Tapa blanda. ISBN: 9788466645201. 456 págs. 20,00 €.

“No esperes que la muerte te avise, porque no viene con trompetas ni con tambores, ni va en un carro de fuego tirado por caballos alados. La muerte no es nada grandiosa, es ruin y miserable y acudirá a ti sin ninguna señal, sin que lo sepas de antemano, agazapada entre las sombras. Lo sabrás justo en el último instante, apenas unos segundos antes de que empieces a deslizarte por el agujero que no conduce a ninguna parte”.

Así comienza El hombre del reloj, el tercer y último volumen de la nueva edición de Brigada Central. En su día, Juan Madrid —guionista único de esta serie policiaca, la primera de factura íntegramente española— convirtió los guiones en catorce novelas. Ahora las ha revisado y corregido, las ha fundido en una gran (de grande, dice él) novela, bien tramada y con un ritmo perfecto. Se resarce en esta ocasión de la censura encubierta que la Dirección General de la Policía ejerció sobre la serie televisiva, vetando el uso de uniformes, coches y símbolos policiales si no se permitía que un asesor siguiera atentamente los rodajes.

La mayoría de las series, anuncios, novelas actuales se deslizan por un mundo descafeinado (aunque si cuentan el número de cafés que toman los personajes de la archifamosa trilogía de Stieg Larsson, dirán que tiene demasiada cafeína). Los conflictos planteados (si los hay) son irreales, los protagonistas son guapos, encaran y resuelven todos los problemas (o las investigaciones) que afrontan y se rumorea que nunca se levantan con legañas. Frente a esta visión del mundo, es reconfortante leer una novela que muestra que la realidad es muy diferente. (Hace unos meses leíamos una reseña de los Cuentos completos de Juan Madrid en la que se expresaba esta idea de forma inmejorable).

Los personajes de Brigada Central son verosímiles, tienen claroscuros, cada uno lleva a cuestas su historia personal y tiene una particular forma de hablar. Esto hace que los diálogos sean vibrantes, divertidos, ágiles. Y que los personajes acompañen familiarmente al lector a lo largo de casi mil quinientas páginas.

El inspector Manuel Flores, el gitano, es jefe del Grupo Especial de la Brigada Central, un cuerpo de élite integrado por Carmela, Lucas, Solana —alias Robert Redford—, Pacheco… El Grupo Especial asume casos muy diversos: prostitución, blanqueo de dinero, tráfico de drogas, chantaje, corrupción. A través de los personajes y de las investigaciones del grupo, Juan Madrid cumple con ese cometido autoimpuesto de dar voz a los que no tienen voz, y se adentra de nuevo en las zonas más oscuras de nuestra sociedad, esta limpia sociedad europeísta:

“La ciudad parece no tener horizontes. […] No se distinguen los barrios altos de los bajos […] Sólo se ven las luces. Detrás de esas luces, debajo de los anuncios luminosos y las ráfagas de luz, se encuentra la basura. Hay basura en todas partes: en los grandes apartamentos, en los barrios residenciales, en los exclusivos clubs privados y en las elegantes calles donde se despliegan las oficinas enmoquetadas. Y nadie podrá, jamás, quitar tanta basura”.

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