Día de las Librerías

“Es realmente indispensable que una casa consagrada a los libros esté fundada y dirigida con conciencia por alguien que conjugue la mayor de las erudiciones con el amor por la novedad, y que, sin caer en el esnobismo, esté preparado para potenciar las verdaderas y las fórmulas nuevas”.

Así explica Adrienne Monnier en Rue de l’Odéon, Gallo Nero (Madrid, 2011), unas memorias de librera que saben a poco, su visión de este negocio tan especial. Me la imagino abriendo su hermosa tienda, La Maison des Amis des Livres, donde se podía comprar uno de los primeros ejemplares del Ulises mientras Satie tocaba el piano. Por allí y por Shakespeare & Co., la librería gemela de su novia y comadre Sylvia Beach, aparecían de vez en cuando “hermosas visitas” como Paul Claudel, Jacques Prévert, S.M. Eisenstein o Yves Bonnefoy, que convirtieron estos dos establecimientos en lugares de culto.

Monnier fue una librera valiente y emprendedora, que defendía con igual apasionamiento lo clásico que lo moderno; siempre pendiente, a su manera, del público y de los artistas. Su original modo de atender La Maison des Amis des Livres se percibía hasta en los detalles más pequeños: envolvía los libros con papel cristal sin atarlos ni sellarlos.

Me acuerdo de ella al conocer la noticia de que Cegal, es decir, los libreros asociados, ha organizado el Día de las Librerías. En esta primera edición los comercios que se han sumado al evento permanecerán abiertos hasta las 22 h, ofertarán un 5% de descuento máximo y organizarán actividades como la lectura de textos. Buenos motivos para visitar las librerías.

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