Los libros, a la calle

Apple ha regalado bicicletas a sus empleados de California. Nerds y desarrolladores se desplazan ahora al ritmo de suaves pedaleos por el campus de Cupertino. El gigante de la manzana mordida lustra así su imagen ante las denuncias puntuales de Greenpeace por prácticas contaminantes.

Este es sólo un ejemplo que demuestra que la bici gana enteros, y al coche, entendido como símbolo de progreso y modernidad, le quedan dos telediarios. Incluso en nuestro país, sin tradición y casi desprecio hacia este tipo de transporte, el parque ciclista ha aumentado significativamente en muchas ciudades y municipios, ya sea por respeto al medio ambiente, por deporte, o por el escandaloso precio del transporte público (¡1,50 € cuesta poner el pie en el metro de Madrid!).

Sorprende y agrada asistir a la concentración que todos los últimos jueves de cada mes convoca Bici Crítica. Gracias a ellos estoy pensando en comprarme una. Mientras buscaba ofertas encontré esta maravillosa fotografía de una ‘bici-biblioteca’. El invento, surrealista (en un sentido artístico) y práctico a la vez, rueda desde hace algún tiempo por las calles de Coyoacán (México D.F.). Con idéntica fibra pedalean en busca de lectores los ‘bici-bliotecarios’ de Galicia, Burkina Faso y de una veinte de países latinoamericanos en los que ha cundido el ejemplo. Seguiremos su rastro.

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