En Génova 13 reparten ministerios y en La Moncloa sustos

Alberto Núñez Feijóo

EFEFeijóo visita al embajador británico tras la muerte de Isabel II

En el PP no cogen los teléfonos a los medios de comunicación porque sus dirigentes están muy ocupados repartiéndose los ministerios a pesar de que todavía no se han celebrado las elecciones ni las han ganado. Pero ven a Pedro Sánchez desesperado -ahora va a reunir a sus diputados y senadores para lanzarles una amenazante arenga- y tocando a rebato para intentar frenar la derrota del PSOE que en Génova 13 dan por segura.

Esteban González Pons se ha pedido el ministerio de Exteriores y ya se ve sentado en el Palacio de Santa Cruz y en el bonito despacho del reloj de las ‘campanillas’ que ahora ocupa el ministro José Manual Albares. El de las gafas ‘quevedos’ que entregó el Sahara a Mohamed VI y el que le ameniza a Sánchez las veladas veraniegas del palacete de la Mareta con imitaciones de Chiquito de la Calzada, lo que a Albares, que es un ‘fistro de la pradera’, se le da muy bien.

La preocupación en La Moncloa es tan grande en el entorno de Sánchez que ya hay quienes piden el regreso de Iván Redondo, porque lo de Félix Bolaños no da más de sí, y la estrategia de los insultos en cascada a Feijóo ha resultado ser un rotundo fracaso.

Y es tal el desconcierto en Moncloa que, con motivo de la muerte de la Reina Isabel II de Inglaterra, el diario oficioso y sanchista El País decidió el pasado sábado retrasar la publicación de una entrevista que ya tenían con Sánchez (para completar la de la SER de días atrás) porque pensaron que los lectores del diario solo se interesarían por las informaciones sobre la muerte de la Reina Isabel II y de Javier Marías y, sobre todo por la victoria de Alcaraz en el Open USA. Y pasarían de largo y por alto la entrevista a Pedro Sánchez que con con tanto esmero y entusiasmo había Preparado Pepa Bueno o Pepa Mala.

Una conversación en la que a buen seguro el presidente no dirá nada nuevo y abundará en sus colecciones de mentiras sin explicar las guerras entre sus ministros, el por qué, castiga la enseñanza en Castellano en Cataluña y por que todas las encuestas no dejan de anunciar el triunfo del PP a pesar de la bronca del Senado que no le ha servido a Sánchez para nada sino más bien para empeorar.

Y el PP de Feijóo, vista su ventaja, se dedica a empantanar el debate político fomentando la confusión y participando en el concurso de ocurrencias como la de topar los precios de los alimentos que Yolanda Díaz acaba de abrir en la creencia de que ahí hay un filón de votos para su plataforma Sumar. Pero Díaz descubrió tarde que los pequeños comercios -que desde Podemos azuza Echenique contra Yolanda- están que trinan y que los precios de los alimentos nadie los puede topar. Mientras los grandes empresarios del sector afirman como repite el PP que la solución es: bajar los impuestos.

Que es lo que viene a proponer Feijóo con su última ocurrencia en la que propone premiar a los españoles que ahorren más consumo de energía. Pero sin explicar quién y cómo se mide eso, quien lo controla y como y a qué tarifa se va a compensar a esos mirlos blancos de la ciudadanía que se supone que serán unos grandes ahorradores de la electricidad.

Y en estas estamos con Sánchez a punto de arengar a sus parlamentarios y amenazando con la llegada del PP al Gobierno con la ayuda de Vox. Y por eso el presidente, apagará la luz (para ahorrar y meter miedo y les dirá a sus diputados y senadores con voz ronca y un tono amenazador: ‘¿habéis visto lo que acaba de pasar en Suecia donde la extrema derecha tiene la llave de la gobernabilidad?’ Y añadirá Sánchez: ¿y estáis viendo lo que el día 25 puede pasar en Italia si la extrema derecha de Meloni, la amiga de Abascal, gana las elecciones generales?’.

Un cuento de mucho miedo y casi de terror, mientras en La Moncloa están recibiendo noticias de barones regionales del PSOE pidiendo por favor que Sánchez no vaya a dar mítines callejeros en sus ciudades porque espanta a sus votantes. ¿Y entonces, que hacer? Pues esa misma pregunta se la hizo Lenin al inicio de la revolución comunista en Rusia y ya sabéis como acabó.

Sobre el autor de esta publicación

Marcello

Un Jack Russell de pura raza, que cursó estudios de criminología en Oxford, y se licenció "cum laude" en el master de sabuesos de Scotland Yard. En Inglaterra conoció a un bisnieto del perro de Baskerville y en Estados Unidos (donde tiene a dos primos hermanos, Uggie ganador de un Oscar con 'The Artist' y Eddie, el perro del psiquiatra Frasier Crane) trabajó a las órdenes del FBI. De regreso a España se dedicó al periodismo que es profesión mas arriesgada que la lucha contra el crimen internacional, y en esto de Internet lleva casi doce años y sin descansar