Yolanda Díaz en su laberinto

Yolanda Díaz

Imaginamos que Yolanda Díaz no se habrá ido a Nueva York en Falcon como Irene Montero y su pandilla, pero ha sido en USA, donde la vicepresidenta se reunió con el dirigente izquierdista del Partido Demócrata Bernie Sanders, en donde se enteró del cese fulminante, por la ministra de Asuntos Sociales, Ione Belarra, del Secretario de Estado de la Agenda 2030 Enrique Santiago, que además es el secretario general del PCE el partido donde milita Yolanda.

Una decisión que constituye una inequívoca declaración de guerra de Pablo Iglesias a una Yolanda Díaz que quedó estupefacta e incapaz de responder porque en realidad solo tiene dos opciones: hacer como si no pasara nada; o presentar en próximos días la dimisión como vicepresidenta segunda del Gobierno, dado que fue Pablo Iglesias quien la nombró.

Lo que, de dar ese paso- le obligaría a Díaz a anunciar que da por acabado su proyecto de coalición electoral bajo la marca ‘Sumar’, porque está claro que Unidas Podemos con ella no sumará.

Yolanda Díaz debería salir del Gobierno de Pedro Sánchez por dignidad, no vaya a ser que Iglesias, a través de Belarra, la cese porque esa es potestad de UP en la que Pedro Sánchez no puede intervenir y lo que, de producirse, arrastraría también a Alberto Garzón fuera del Gobierno.

Lo más grave de todo esto es que Pablo Iglesias tiene razón en atacar a una Yolanda Díaz a la que el fundador de Podemos hizo ministra y vicepresidenta y la señaló como cabecera del cartel electoral de UP. Porque esta política gallega -engreída por su notoriedad y la buena imagen que le ofrecían las encuestas- entró en levitación personal y se creyó la ‘imprescindible’ reina de la izquierda que habita a la izquierda del PSOE.

Y después de hacerse mucho de rogar -lo que es su especialidad- aceptó el liderar una nueva coalición electoral de las ‘izquierdas radicales’ y lo primero que hizo fue diseñar un modelo de plataforma política (que luego bautizó con el pésimo nombre de ‘Sumar’ porque está restando) marginando a los partidos políticos y empezando por Unidas Podemos que fue el partido al que ella le debe todo.

Y al que ella excluyó de la reunión que ella convocó en Valencia el día 13 de noviembre de 2021 para debatir su ‘proyecto de país’ con Monica Oltra, Ada Colau, Monica García y Fatima Hamed, excluyendo a Ione Belarra y a Irene Montero, lo que constituyó una humillación y una provocación, mientras ella decía que lo ocurrido en Valencia iba a ser ‘el principio de algo maravilloso’.

Ese desplante y otros posteriores y más recientes, como su intervención en la configuración de la cabecera de la lista de la coalición ‘Por Andalucía’ en favor de IU (lo que resultó un gran fracaso el 19-J), y la presentación en el Centro Matadero de Madrid de su plataforma ‘Sumar’ vetando otra vez la presencia de Belarra y Montero, dan fe de que Yolanda Díaz no tiene cabeza y ‘no sabe con quien se juega los cuartos’.

Y prueba que Yolanda no conoce a Iglesias y está convencida que ella es imprescindible e insustituible en el ámbito de la izquierda radical lo que no  es verdad. Y ¿no decía Yolanda que iba a escuchar? Pues acaba de oír a través  del Atlántico a los líderes de UP que le han dicho, sin rodeos, que están hartos de sus modales y soberbia y que no cuente con ellos para su proyecto asambleario de ‘Sumar’.

Y ahora Yolanda ¿qué va a hacer? Desde luego no parece que piense dimitir porque eso es algo que no se estila en este país y menos aún en la izquierda radical, que desde la II Republica y Guerra Civil nunca había regresado al Gobierno de España. Si podría Yolanda allanarse ante Iglesias y acabar en como su rehén, pero tampoco parece que ella se vaya a prestar.

Más bien lo que le queda a Yolanda Díaz es refugiarse con Íñigo Errejón en Más País e incluso, y como Manuela Carmena, presentarse de candidata a la alcaldía de Madrid sí es que le quedan ganas de combatir.

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