Abascal en apuros frente a Feijóo

El líder de VOX, Santiago Abascal, durante el reciente Debate sobre el estado de la Nación

EFEEl líder de VOX, Santiago Abascal, durante el reciente Debate sobre el estado de la Nación

Georgia Meloni la líder del partido de la extrema derecha Fratelli di Italia se perfila como la próxima ganadora de las elecciones generales de este país convocadas tras la dimisión de Mario Draghi para el 25 de septiembre. Y, en  consecuencia, Meloni espera presidir el próximo gobierno italiano con la ayuda de los partidos de Silvio Berlusconi, Forza Italia, y Mateo Salvini, la Liga del Norte.

Paralelamente en Francia Marine Le Pen acaba de entrar con fuerza en la Asamblea Nacional tras las elecciones legislativas del pasado 19 de junio.

Mientras que en España la extrema derecha de Vox, que lidera Santiago Abascal, está en caída libre en las encuestas nacionales en beneficio del PP que lidera Alberto Núñez Feijóo. Como se vio recientemente durante las elecciones de Andalucía donde la candidata estrella de Vox, Macarena Olona, no alcanzó sus expectativas de pasar de 12 a 20 diputados y solo subió dos escaños para finalmente quedarse en 14.

Un sonoro ‘pinchazo’ al que se añade el resultado del último barómetro del CIS que le otorga a Vox el 12 % en intención de voto frente al 15,2 % que logró en las elecciones generales del 10-N de 2019. Una encuesta del CIS en la que Vox pasa del tercer al cuarto lugar entre los partidos nacionales por detrás de Unidas Podemos que llega al 13,4 % en intención de voto.

En el origen de este desplome de Vox está el auge creciente del PP que lidera Alberto Núñez Feijóo al que el CIS le otorga un 30,1 % de votos y por delante del PSOE de Sánchez con el 28,2 %.

Un ascenso imparable del PP que está impulsado por la tendencia en boga que afirma que una clara mayoría de españoles quiere el fin del sanchismo y un cambio del ‘ciclo de la política’ de los últimos cuatro años, y ahí incluidos los gobiernos y pactos de legislatura del modelo Frankenstein con UP, ERC, PNV y Bildu.

Para que este vuelco sea posible Cs, que está en las últimas, se hundirá, y Vox irá perdiendo a muchos votantes del PP que se fueron con Abascal. Lo que anuncia que el argumento del ‘voto útil’ contra Sánchez beneficia al PP y deja a Vox muy tocado y a Abascal sin un discurso político eficaz como se vio en Andalucía hace poco más de un mes.

Ahora bien, Sevilla no es Madrid y pensar en una mayoría absoluta de Feijóo es por el momento algo prematuro difícil de imaginar. Por lo que para poder gobernar, y una vez desaparecido Cs, el PP necesitará que Vox reúna 30 ó 40 escaños, como el PSOE necesita que UP consiga un resultado similar, pero a sabiendas Sánchez de que él siempre podrá contar con los cerca de 40 diputados que suelen alcanzar los partidos nacionalistas.

Naturalmente, todo esto es lo que se vislumbra al día de hoy y siempre y cuando la crisis de Unidas Podemos -ahora a palos entre Yolanda Díaz y Pablo Iglesias- no acabe en una ruptura total. Y sobre todo siempre que Putin no cierre el grifo del gas a la UE, porque si estallara la economía en Europa en ese caso no habría que descartar la mayoría absoluta del PP.

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