Frankenstein contra Godzilla

Sánchez al término de la cumbre de la OTAN

MoncloaPedro Sánchez

Recuerdo a un encantador y truculento diputado de la Unión del Pueblo Canario que se llamaba Fernando Sagaseta y que, a propósito del ‘OTAN no y bases fuera’ -ahora de capa caída- pronunció un dramático discurso en el Congreso de los Diputados en el que con voz ronca y tonante denunció ‘¡los intereses otánicos que amenazaban a España’.

Ahora el enemigo, que quiere ‘derrocar al Gobierno de España’ y acabar con ‘el Estado del Bienestar’ es, según el presidente Sánchez ‘el oscuro poder del dinero’ -ya lo dijo Quevedo, ‘poderoso caballero es ‘Don Dinero’- y sus ‘terminales mediáticas’.

Pero el que ahora utiliza el dinero público para comprar votos es Sánchez y para terminales mediáticas las monclovitas en TVE1, TV2, La Sexta TV, y las de ese poderoso caballero llamado Ouhghourlian que ahora acaba de llegar a Mediaset para intentar manipular Telecinco y La Cuatro, con los ‘Migueles’ de por medio y el inefable Roures al fondo de la pista.

En suma, Sánchez se ha inventado un Godzilla de la derecha económica al que pretende hacerle frente con su particular Frankenstein, que está tocado y en caída libre en las últimas contiendas electorales como la de Andalucía.

Donde no solo se hundió el PSOE sino también la izquierda radical que aún lidera UP en la que, además, fue la primera contienda electoral en la que se comprometió Yolanda Díaz, la que esta semana se estrena en el ‘Matadero’ -menudo nombre- de Madrid.

Lo llamativo de Sánchez es que en esto de los poderes ocultos y terminales mediáticas ha asumido al completo el discurso de Pablo Iglesias. Pero no sabemos si lo hace porque no tiene otro discurso político para recuperarse en las encuestas, o si se ha lanzado a la extrema izquierda por miedo a que una Yolanda transversal le quite votos y escaños al PSOE ‘Otánico’ como diría Sagaseta.

Lo que está claro es que Sánchez con tanta OTAN, bases y más gasto en la Defensa tiene problemas por su flanco izquierdo, como los tiene con Feijóo por el centro de la política.

Ahora bien resulta bastante penoso y hasta ridículo que Sánchez invente un monstruo de poderes ocultos económicos, -‘esos señores con los puros que se juntan en los cenáculos de Madrid…’- que amenazan al Gobierno y que quieren hacer negocios destruyendo el Estado del Bienestar, para ‘privatizar las pensiones y la sanidad’, como dice el paranoico de La Moncloa.

El Sánchez tenebroso al que las encuestas le dan muy malas noticias que no consigue remontar. Ni siquiera con la ayuda de Tezanos y con el optimismo manipulado del CIS que no tuvo más remedio que claudicar en Andalucía ante la avalancha de votos que Juanma Moreno se llevó para el PP.

Y ahí empezó el cambio de ciclo político en este país y todo apunta, hasta el momento, que esa tendencia va a seguir. Sobre todo si en el otoño y como se teme estalla en la UE la crisis energética del gas y del petróleo ruso, y no digamos si Argelia se suma a esa ‘fiesta’ contra Sánchez, lo que de llegarse a producir sería su final definitivo y el de una pesadilla que parece que ahora empieza a remitir.

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