El linchamiento de Casado

EFEFeijóo (2)

Los llamados barones del PP, que son los líderes regionales del partido (y entre los que no se encuentra la bruja Ayuso) andan debatiendo qué hacer con el presidente del partido Pablo Casado. Es decir cómo y cuando lo van a ‘ejecutar’, a pesar que no hay sentencia de ‘muerte política’ por ningún órgano del PP porque hacen falta tres quintas partes de la Junta Directiva Nacional, que se reúne el martes.

Naturalmente, Pablo Casado se puede plantar y decir a los barones, que se arremolinan en la puertas de Génova 13, que él se queda al mando hasta la celebración de la Junta. Y, en ese caso, no habría nada más que hablar y se aplazaría el linchamiento al menos hasta la reunión del martes.

Pero mientras tanto hemos asistido a un lamentable espectáculo por parte de algunos barones, auto proclamados jueces de un tribunal que no existe, dándose codazos para clavar sus navajas cachicuernas en las espaldas del presidente y una vez que lanzó su primera puñalada Bruto Feijóo, al exigir la dimisión de García Egea.

En todo caso todo apunta a que los mal llamados ‘barones’ han iniciado la discusión para decidir, cuándo y como ‘ejecutar’ a Casado: si en la horca, la silla eléctrica, con el garrote vil -ese artilugio tan español-, la inyección letal, el hachazo o el fusilamiento. Y puede que el fusilamiento al amanecer sea lo más apropiado para que estos barones puedan integrarse en el pelotón.

Y ojo con Ayuso porque a pesar del consenso inicial de los barones para que reine Feijóo, ‘la morita’ es capaz de presentarse, en el último minuto, a liderar el PP nacional en el congreso extraordinario del partido. Y si llegara el caso y a Feijóo -que es un diletante- no le da un infarto entonces ya estaría servido espectáculo del Congreso que subiría en intensidad y en emoción.

Lo que no estaría nada mal para el cierre del esperpento ‘vallenclainesco’ del callejón del gato y la corte de los milagros del PP, que concluiría con el mejor estrambote posible a la espera del desenlace final.

Menudo espectáculo salvaje este del Partido Popular donde, al margen de honrosas y más bien escasas excepciones, hemos descubierto entre los barones, dirigentes y parlamentarios del PP el verdadero talante y rostro de una pandilla impresentable de personajes desagradecidos, de desleales y de traidores. De unos dirigentes políticos que con semejante talante y con tan escaso talento nos quieren gobernar.

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