Pucherazo contra Tamayazo

PP reforma laboral

EFEPP reforma laboral

No hay nada que hacer. El pescado está vendido y Pedro Sánchez se ha llevado la victoria en la votación de la reforma laboral, gracias al PP y al error en la votación telemática de su diputado Alberto Casero, el que luego quiso repetir personalmente su voto diciendo que hubo un error informático, lo que no pudo demostrar y lo que significa que Casero se equivocó y mintió.

Y si Casero no estaba tan enfermo como para no acudir personalmente a la votación en el Congreso ¿por qué se presentó en luego en la Cámara para rectificar su error cuando ya había votado una vez? Menudo personaje el tal Casero que ya debería haber dimitido y abandonado su escaño, por el daño causado a España y al PP.

Pero después de la derrota política del PP en el Congreso ahora estamos en la batalla de la opinión pública que planea sobre las elecciones de Castilla y León. Y que va a dar mucho juego en los mítines de este fin de semana. Los del PP hablando de ‘pucherazo’ y los del PSOE de Tamayazo y acusando al PP de ‘haber comprado’ -dice Adriana Lastra- los dos votos de UPN.

O sea que del esperpento inicial ahora vamos al vodevil y puede que pronto a la astracanada. Y mientras tanto puede que, en el PP, Casado y Teodoro lleven dos días sin dormir de tanto pensar en la histórica oportunidad que tuvieron de haber infringido una severa derrota a Sánchez, al que al final no solo han salvado de su rebelión interna en la mayoría de la investidura sino que le han permitido mofarse del PP.

Y de ERC, PNV y Bildu a los que Casero les ha estropeado la fiesta y el plan de derrotar a Sánchez y de darle una lección diciendo que sin ellos este gobierno de coalición no puede sobrevivir. Pues también se han columpiado los nacionalistas porque el diputado Casero -que algún día descubriremos es agente doble que trabaja para Vladimir Putin y Xi Jinping- Les estropeó la fiesta a los socios de Sánchez en la coalición Frankenstein.

Y lo ocurrido el jueves en el Congreso podría considerarse, por otra parte, un tibio ensayo de gobierno de ‘gran coalición’ PSOE-PP porque los dos partidos fueron necesarios para sacar adelante la votación. Confirmando eso que decía Fraga de que ‘la política hace extraños compañeros de cama’.

Quien nos lo iba a decir Sánchez y Casado (uno mucho y el otro un poco) votando juntos la reforma laboral. Que bonito y ahora a ver como sigue el incipiente idilio en Castilla y León, para que ambos dejen fuera a Vox y UP en beneficio de la recuperación del bipartidismo nacional.

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