Iglesias ha vuelto

| efe

Pablo Iglesias ha vuelto y está muy enfadado. Dijo, tras su derrota (a manos de Ayuso y Errejón) el 4-M en Madrid, que abandonaba todos sus cargos y la política y anunció que se convertía en un tertuliano pero no es verdad. Y, como anunció su amigo Verstrynge, el que fuera líder, fundador de Podemos y ex vicepresidente del Gobierno de Pedro Sánchez se ha vuelto a poner al mando de Podemos.

Y lo hace para salvar a su partido porque Yolanda Díaz, la que él promocionó a la vicepresidencia segunda del Gobierno y del cartel electoral de UP, le ha salido respondona, como a Casado le salió rana Isabel Ayuso.

Y porque Pablo Iglesias sabe que cuando Sánchez logre los PGE de 2022 expulsará a los ministros de Podemos de su gobierno, mientras Yolanda organiza su plataforma electoral ‘sin partidos’, dejando fuera de juego a UP como dejó fuera de su convocatoria de ‘Otras Políticas’ a Belarra y Montero.

Y esa marginación de Podemos por Yolanda, mientras Errejón sube en las encuestas con MP, sumada a las nuevos indicios de financiación ilegal de Podemos que le señalan a él, Monedero y Bescansa como receptores de dinero del Gobierno de Venezuela, han sacado a Iglesias de sus casillas y le ha obligado a tomar la iniciativa.

Exigiéndole a Yolanda que explique ‘ya’ cuál será la posición de UP y de sus dirigentes en la ‘plataforma electoral’. Y acusando al Gobierno y a la fiscalía de estar actuando contra Podemos y de montar una campaña en contra de UP, para debilitar a este partido cuando están en negociación los PGE y la reforma laboral.

Unos PGE de 2022, con los que sueña Sánchez cada vez más inquieto por las maniobras de Podemos y ERC, que se han convertido en el último cartucho que les queda a ambos partidos para doblegar al presidente. Y que, una vez disparado y si Sanchez consigue los PGE, dejará a ERC y UP a su merced y en peligro.

Lo que le permitiría a Sanchez reubicarse en el campo socialdemócrata y a la vez conseguir el relanzamiento de la economía de cara a las elecciones de finales de 2023 a las que podría llegar con un gobierno en minoría.

Sánchez de momento calla y aguanta la presión de Iglesias y sabe que las negociaciones de la reforma laboral serán decisivas y puede que la palanca que utilizaría Iglesias para romper el gobierno y provocar el adelanto de las elecciones sin darle tiempo a Yolanda a preparar su plataforma.

E incluso volviendo el propio Iglesias a ocupar el cartel electoral del UP diciendo que la izquierda lo necesita, porque ni Belarra ni Montero tienen liderazgo para asumir esa responsabilidad electoral.

De manera que mucho cuidado con Iglesias porque está furioso, se siente engañado por Sánchez y Yolanda y en cualquier momento podría volver a ponerse oficialmente al frente de UP armando la tremolina frente a Sánchez que en este momento depende de él y de ERC.