Cayetana quiere ser la ‘Teodora’ de Ayuso

Está de capa caída el entrometido club de los auto proclamados ‘liberales’ que dirige el Peter Lorre de la radio (así lo llamaba Trevijano), y que muy bien podría incluir en su escudo de armas el lema de: ‘liberal o te mato’. Un club secreto y social y en el que militan la marquesa Cayetana Álvarez de Toledo y la condesa Esperanza Aguirre, dos agentes secretos del entorno aznarí de FAES que ocupadas están en derribar a Pablo Casado del liderazgo del PP.

Como antes lo intentaron con Rajoy, porque la traición y la ambición son cualidades que adornan a estas ‘liberales’ cuyo ídolo es Santiago Abascal. Aunque, antes de quitarse la careta, quieren colocar al frente del PP nacional a su pupila Isabel Ayuso, para lo que previamente necesitan la presidencia del PP de Madrid, para convertirla en trampolín o catapulta de la Puerta del Sol con el objetivo de poner a Ayuso hacia el balcón nacional de Génova 13.

Además Ayuso y sus palmeros -‘¡presidenta, presidenta, viva España!’- se lo han creído. Y esta ‘santa’, que no sabe hacer la ‘O’ con un canuto y posó para como si fuera la Inmaculada Concepción, está convencida de su misión redentora y decidida a expulsar al dragón rojo Pedro Sánchez de su guarida de La Moncloa. ¡Por España, todo por España’ como dijo Don Juan a su hijo el Rey Juan Carlos I, en aquella emocionante e histórica abdicación.

Este es el plan. Cayetana traicionó a Rajoy y ahora va a por Casado para aupar a Ayuso en su lugar y convertirse en la ‘Teodora’ de esa pretendida nueva situación como la secretaria general del PP y con todo el poder del partido -como el que ella dice tiene García Egea-, porque si la marquesa pone la mano en el timón del barco del PP, ella gobernará la nave sabiendo que Isabel Ayuso solo es una ‘niñata’ que diría Aguirre, la reina de la charca de las ranas de la corrupción del PP de Madrid, las que ‘estaban sentadas cantando debajo del agua’.

Cayetana quiso dirigir el PP desde la portavocía del Congreso pero Casado la fulminó y ahora busca venganza y escribe libelos contra los dirigentes del PP desde su escaño del Congreso, que en coherencia debería abandonar o, en su caso, pasarse al grupo de Vox, que en su opinión es ‘más liberal’.

Y para aventar la invectiva Cayetana se organizó una entrevista a medida en el periódico que domina Peter Lorre, a fin de cuentas fue el actor interpretó a Cairo en ‘El Halcón Maltés. Una conversación de amigos con preguntas con las respuestas incluidas (algo así como ‘¿cree que Teodoro es muy mandón y que a Ayuso le están haciendo guerra sucia como la que te hicieron a ti? O ¿acaso no es blanco el caballo blanco de Santiago? A lo que la marquesa podía responder, sonriente y displicente, a su admirado entrevistador: ‘como usted dice muy bien, mi querido Rafa -¡vamos Rafa!-, todo eso es así y hay mucho más…’.

Hay una epidemia de articulistas de arabescos -que no son columnistas, eso es otra cosa-, o de narcisos, más bien capullos, que se miran a diario ante el espejo y pretenden ser periodistas, escritores, académicos y filósofos. Pero que, como decía Manuel Vicent en el Café Gijón, años atrás, no saben nada de política. Salvo para denostar o abanicar a notables de la política, buenos y malos, y que en sus ratos libres hacen bonitas entrevistas.

Esta Cayetana, la Teodora de Ayuso, es una bendición porque da mucho juego. Hasta el punto que ya no sabemos si es una agente doble de Aznar o de Sánchez, dando pábulo al dicho popular de ‘algunos no saben para quien trabajan’. Aunque si saben lo que quieren, convencidos como están de su valía y superioridad sobre todos los demás que figuran en un alto pedestal. ¡Una injusticia! que ellos, o ella en este caso, por las buenas o las malas, va a solventar.