Hemos aprendido muchas cosas

En este año y medio de pandemia y crisis económica los españoles, como los ciudadanos de otras naciones, hemos aprendido muchas cosas y entre ellas hemos desarrollado un sentimiento encomiable de solidaridad que está por encima de desavenencias políticas y territoriales como lo hemos visto en la actuación encomiable, incluso a riesgo de sus vidas, de los profesionales de la Sanidad.

Pero hay experiencias muy notables que nos han enseñado a soportar los confinamientos y a adoptar medidas de seguridad y sanidad personales que van desde las mascarillas a las vacunas, pasando por la limpieza y medidas preventivas en domicilios y centros de trabajo.

Y hemos experimentado el teletrabajo y la tele enseñanza, de igual manera que hemos soportado las restricciones de movilidad en las ciudades y en las carreteras y en los transportes públicos.

Y también hemos adaptado nuestras costumbres en la vía pública en un país acostumbrado a pasar mucho tiempo fuera de los domicilios por causa de nuestro clima y relaciones familiares y de ocio. E incluso también hemos modificado nuestros hábitos en la alimentación y en los ejercicios físicos y el deporte.

Aunque donde no hubo novedad ha sido en el desencuentro político de una España dividida política, ideológica y territorialmente y esa responsabilidad no es de los ciudadanos sino de nuestros gobernantes políticos que no han sino capaces de tender puentes en situaciones de extrema gravedad.

Ni por parte del Gobierno de coalición, que teniendo el poder y la capacidad de la iniciativa no dio pasos hacia el reencuentro, ni tampoco por parte de la oposición.

Y decimos todo esto porque en el horizonte internacional, europeo y español están apareciendo negros nubarrones económicos, financieros y también comerciales y de suministros y aprovisionamientos de todo orden.

Los que bien podrían ser tan graves o peores que los de la pandemia, y a los que nadie en las instituciones públicas del país, empezando por el Gobierno, les quiere dar la importancia que merecen ni si quiera para prevenir y estar atentos a lo que pueda pasar. Lo que nos anuncia que todavía nos quedan muchas cosas que aprender y situaciones difíciles que soportar.