Yolanda perdió el pulso contra Sánchez

La vicepresidenta Segunda del Gobierno Yolanda Díaz ha ido demasiado lejos en su pretensión de controlar ella sola la reforma laboral y puede que no le quede más remedio que marcharse del Gobierno para no perder la cara en su arrogante y desmesurada apuesta por derogar ‘al completo’ la reforma laboral vigente.

O, a lo mejor, Yolanda se achanta y da marcha atrás, después del Consejo de Ministros donde Sánchez siguió apoyando a Calviño y aunque le dejan a Yolanda manejar la reforma laboral le han impuesto el control de Calviño y a otros ministros para impedir que dicha reforma sea total.

La pretensión de Yolanda de torcerle la mano al presidente Sánchez, a la vicepresidenta Calviño y ningunear a la Comisión Europea y la CEOE era demasiado grande y ponía en riesgo muchas cosas. Como la ruptura del Gobierno de coalición y elecciones anticipadas que no quieren el PSOE y UP y que ganaría el PP para gobernar con Vox.

Y en ese caso tanto Yolanda, como Podemos, echarían por tierra todas las reformas progresistas del Gobierno, incluida la de alquileres, y una reforma laboral importante para la izquierda aunque no sea total como ella pretende.

Y todo esto ¿quiere destruirlo Yolanda en beneficio de la derecha para que ella cumpla con su ambición personal y política que nunca debió plantear como una especie de ultimátum y menos aún en público poniendo así en evidencia al Presidente y al PSOE?

La vicepresidenta Yolanda es ministra de Trabajo pero nada más. Y eso no le permite dirigir el Gobierno de la nación ni decirle a Sánchez o Calviño lo que pueden o no pueden hacer. Por lo que parece claro que esta Yolanda perdió la cabeza y la razón y al final tanto si se rinde ante Sánchez como si de va del Gobierno habrá quedado bastante mal.

Y a no perder de vista la posibilidad que las dos fieras ‘podemitas’ que son Ione Belarra e Irene Montero no empiecen a estar cansadas del exceso de protagonismo de Yolanda y sus desmedidas pretensiones de liderar toda la izquierda radical (donde Errejón ya le ha dicho que no), sin militar en UP y con el solo carné del viejo PCE.

En realidad Yolanda Díaz es un invento de Pablo Iglesias que creyó que su ‘pragmatismo’ y gestión política la convertirían en su sucesora y lideresa de la izquierda radical. Pero Yolanda se ha ido demasiado deprisa y demasiado lejos al monte de la soberbia, y se presenta como la ‘Reina del Mambo’.

Y Sánchez, que sabe que ha engañado a UP con la reforma laboral porque lo de mentir es su especialidad, le da dicho a Yolanda: ‘el Rey del Mambo soy yo’. Y, colorín colorado, salvo que Sánchez organice una operación para salvar la cara a Yolanda y que ella se trague el marrón, en esta nueva versión del cuento de Caperucita Roja se acabará demostrando que el Lobo se la comió.