El Madrid manda en el Camp Nou

La política y el fútbol van de la mano. Y hoy Madrid, la capital del Reino que Sánchez quiere dispersar, lidera el crecimiento económico y en empleo ante una Barcelona deprimida y herida por el separatismo y el populismo de la izquierda radical que imperan en el Ayuntamiento y la Generalitat.

Y todo eso se proyectó ayer tarde en el ‘clásico’ del Barcelona y el Real Madrid que se llevaron los blancos (1-2). En un partido bajo control de Madrid, en el que Benzemá perdonó dos veces y donde Cest falló un remate a bocajarro y Pique peinó sin éxito un balón cerca del palo de Courtois.

Un encuentro en el que Vinicius entró a saco en el área blaugrana a partir del minuto 25 pero donde en el minuto 31 un golazo cruzado de Álaba en un contraataque blanco acabó con la discusión y entregó al Madrid el mando absoluto del encuentro.

Con una defensa implacable y contra golpes veloces y precisos en los que, al final del encuentro Lucas Vazquez lanzado en plancha remató el segundo gol. Que no cerró el partido en 0-2 porque, relajado el Madrid el Kun Agüero cazó un centro y marcó el gol del honor en el último minuto.

El Barcelona post Messi no levanta cabeza y no tiene un conductor como Modrich -De Jong no apareció- ni puntería en el ataque final donde un Cest habilitado y solo mandó el balón al cielo de Camp Nou.

Y la victoria blanca no fue a más porque Benzemá que jugó bien no estuvo acertado en dos claras ocasiones de gol. Mientras que Ansufati, la joven esperanza de los culés tampoco brilló y volvió a cometer el error de acaparar el balón, mientras Memphis deambulaba sin acierto ni precisión entre una poderosa y férrea defensa del Madrid.

La que controló la situación y lanzó los dos contra ataques a las puntas que dieron la victoria a un Real Madrid seguro y en todo momento dominador de la situación y cazador de la victoria.

La que empeora más si cabe la situación de Koeman en el banquillo del Barcelona aunque Laporta sabe que la culpa no es solo suya. Pero si fue el culpable por dejar marchar a Griezmann y Suárez, dos matadores del área que hoy no tiene el Barcelona y que triunfan con suma eficacia en el Atlético de Madrid.