El volcán de La Palma lleva un mes rugiendo

Los niños de La Palma han iniciado su regreso al colegio cuando se cumple un mes de la aparición y estallido del volcán en la Cumbre Vieja de la isla. Y cuando sus dos bocas activas no cesan de manar lava, ceniza y gases que ya han destruido 2.000 viviendas y provocando importantes daños, sin que los científicos que siguen de cerca estos acontecimientos puedan predecir cuánto tiempo van a curar.

Sin duda estamos asistiendo un impresionante espectáculo de la naturaleza pero también a una grave crisis económica y social para la isla que no podrá reiniciar su reconstrucción hasta que la actividad del volcán amaine o pare, si es que esa posibilidad existe en el corto plazo.

Lo que está causando enormes problemas para los miles de ciudadanos que han abandonado y perdido sus casas y sus cultivos y que actualmente viven refugiados en incómodas y mal adecuadas instalaciones públicas que es lo único y más urgente que se ha podido hacer, hasta que se construyan o se adapten nuevas viviendas y edificios públicos para atender a esta urgencia.

La que ha contado con la solidaridad de toda España y con ayudas urgentes de los Gobiernos central y de las Islas Canarias, lo que no impide por ahora que los palmeros damnificados estén viviendo y sufriendo en precariedad.

En la actualidad son muchos los expertos nacionales y extranjeros los que están siguiendo la actividad del volcán de La Palma con muy modernos y avanzados sistemas tecnológicos de seguimiento de la erupción. La que por el momento parece inagotable y ha destrozado más de 800 hectáreas de la isla e inundado otras muchas en la zona del mar donde desembocan las distintas coladas o lenguas del volcán.

Y junto a los expertos están trabajando sin descanso fuerzas de seguridad y de protección civil locales y nacionales, así como la UME del Ejército, lo que ha impedido la pérdida de vidas humanas y solucionado varías situaciones de urgencia y gravedad.

Pero todo apunta a que la estrategia a seguir debe plantearse en el medio plazo y no solo en el corto, porque no hay fecha ni pronóstico seguro tanto para que se anuncie el final de la actividad del volcán como para que pueda, en consecuencia, iniciarse la reconstrucción de la zona afectada de la isla y ahí incluidos los muchos kilómetros de carreteras arrasados por la lava.

Por lo que seguimos a la espera de acontecimientos a sabiendas que a corto plazo el volcán no solo no parará sino que incluso podría aumentar su actividad.