El PSOE vende su alma al diablo

Eso de que la socialdemocracia está de moda en Europa porque ganó en las elecciones generales en Alemania y mejoró en las municipales de Italia no tiene nada que ver con este PSOE que ahora es un partido de la izquierda radical y que celebra este fin de semana su 40 Congreso.

Un giro vertiginoso hacia la izquierda que hasta el CIS de Tezanos reconoce anunciando que el PSOE va cuesta abajo en su barómetro electoral, aunque lo mantenga, sin razón alguna, por delante del PP. Y por más que le regale a Cs un 6 % de intención de voto cuando en realidad no llegan ni al 3 %, para restar más votos al PP, que es el partido que lidera la totalidad de encuestas independientes.

Al imputado Tezanos no le creen ni en su partido donde acaba de empezar el 40 Congreso de un PSOE que no es ni sombra de lo que fue. Y que se ha convertido en un partido de la izquierda radical y autocrático, donde solo manda Pedro Sánchez y donde en el resto del equipo directivo no aparecen dirigentes de indiscutible prestigio nacional.

El PSOE ‘ha vendido su alma al diablo’ como el Fausto de Goethe y, en este tiempo de pactos a lo Frankenstein (que diría Rubalcaba) el diablo está claro que es Sánchez. Un ‘Pedro Botero’ que habita en los infiernos de la política y que, como Fausto, está dispuesto a vender su alma a Junqueras, Ortuzar u Otegui con tal de permanecer en el poder.

Y todo ello aunque en semejantes y diabólicos pactos se rompa con la letra y espíritu de la Transición y se ponga en almoneda la unidad y cohesión de España. Lo que debía ser motivo suficiente para que en el PSOE, al margen del triunfalismo sanchista que impera en el 40 Congreso, alguien lanzará una voz de alarma y se preocupara más de España que del culto al líder.

Pero a ver quién se atreve, en esta cita triunfal, a hacer la menor crítica al jefe supremo del Gobierno y del PSOE en tan especiales circunstancias. En las que, como demuestra la propuesta de ‘abolición de la prostitución’ -lo que es prácticamente imposible-, la prioridad del 40 Congreso no está en la recuperación del centro izquierda, o de la ‘centralidad’ que reclama a media voz García Page.

Sino que el objetivo prioritario del 40 Congreso está en disputar la izquierda política a Podemos y a su nueva líder Yolanda Díaz, de la que Iván Redondo dice que puede ser la próxima presidenta del Gobierno.

Un Congreso en el que, junto a Joaquín Almunia y José Luís R. Zapatero, reaparece Felipe González para ofrecer imagen de unidad a pesar de que todo el mundo conoce las serias discrepancias y ausencia de diálogo que lo separan de Pedro Sánchez. Pero algo ha debido ocurrir entre ambos en las últimas semanas -puede que la petición en privado de González a Sánchez para que el presidente archive las investigaciones de la fiscalía sobre el Rey emérito- para que Felipe se preste a la foto de la unidad.

En todo caso veremos lo que da de sí este 40 Congreso del PSOE donde no se esperan grandes noticias ni novedades de calado en sus debates ni en las conclusiones que se llevarán a la ‘ponencia marco’ y que será aprobada por aclamación el domingo en la jornada final que a Sánchez espera cerrar con un mitin multitudinario para emular el de la plaza de toros de Valencia con el que Pablo Casado cerró hace poco su Convención Nacional.