La ‘España vaciada’ tiene solución

España vaciada

Tiene muchísima razón don Ilarión: ‘hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad…’. Y dos botones de muestra: el ejército de China dice tener un carro blindado, llamado K-14, que transporta un misil que lanzado sobre una ciudad o población provoca un efecto magnético que bloquea todos los dispositivos eléctricos y tecnológicos -algo parecido a lo que ocurrió con Facebook y WhatsApp hace poco-, con lo que se provocaría un gigantesco apagón y la total inactividad. 

También hay otro invento pero más positivo conocido como Beaming de la empresa americana Powerligth Tecnologies, que se está desarrollando en Suecia por Ericsson sobre un nuevo rayo láser que esquiva todo obstáculo y que, lanzado sobre un pueblo o una ciudad, implanta la electricidad en esa zona sin necesidad de cables. 

Y dicho esto vamos al meollo que aquí planteamos de la ‘España vaciada’ sobre la que no conocemos proyecto o solución alguna de calado y capaz de dar un vuelco a esa situación. Lo que nosotros creemos que es posible. 

Máxime en un país como España que ahora tiene cientos o miles de pueblos vacíos, un país donde jóvenes y mayores buscan desesperadamente una vivienda, y donde se acaba de estrenar en toda España y con motivo de la pandemia y de sus confinamientos la pasión o la obligación del ‘teletrabajo’. 

Y ¿cuál es la solución? Pues trasladar a la ‘España vaciada’ e interior a unos millones de ciudadanos que ahora se agolpan, con altos costes, en grandes ciudades, para que tengan una vivienda digna y barata -casi gratis-, con una buena calidad de la vida, cerca de la naturaleza y posibilidad real, de teletrabajar en las empresas e incluso en la Administración. O de tele estudiar para los jóvenes porque hay colegios y universidades online. 

Naturalmente, estos pueblos reactivados de la ‘España vaciada’ necesitan de una mínima infraestructura que habrá que estudiar y homologar para que la migración interior se produzca con éxito y para lo que habría que poner en marcha un modelo o pueblo experimental, que luego se pueda clonar a otras  poblaciones. 

Un modelo que debe incluir, para empezar la existencia de agua y conexión inalámbrica o por cable a la electricidad y a internet. Asimismo, en cada núcleo de población (o en uno desde donde se atiendan a otros dos o tres pueblos o aldeas cercanas entre ellas), se deberá contar, con un centro de salud con un médico y una enfermera, una farmacia -que puede servir a más de una población vecinal-, un oficina de comunicaciones con informático, una sucursal comercial de alimentos y productos de hogar (de una de las muchas cadenas existentes) y cajeros automáticos donde interactuar con bancos. Y por supuesto con presencia (‘la pareja’) de la Guardia Civil para cuestiones mínimas de seguridad. 

Si un modelo así, con estos o con otros elementos, se pone en marcha y además funciona la iniciativa se extenderá. Y esta es una labor que le toca tanto al Gobierno central, que deberá ofrecer ayudas a los promotores de una iniciativa así de importante, como a las autoridades autonómicas y provinciales (¿para que sirven las Diputaciones?). 

Y además esto se tendría que poner en marcha ya. No estamos hablando de un invento mágico que presentamos aquí, porque esto es muy sencillo y a buen seguro que se les ha ocurrido a muchos, y puede incluso que algo así ya esté funcionando. Es como ‘el huevo de Colón’. 

Pero hace falta algo que es esencial que es la implantación del teletrabajo en toda España, tanto en las empresas privadas como en los distintos niveles de la Administración. Y todo es empezar, hacer un modelo en un ‘pueblecito piloto’ y si funciona clonarlo a ciento o miles de muchos pueblos más.