La ministra Portavoz rompe su palabra y ataca al PP 

Poco le ha durado a esta ‘mosquita muerta’ que parecía ser la ministra Portavoz y Territorial, Isabel Rodríguez, su público compromiso en la sala de prensa del Consejo de Ministros de que, desde esa posición institucional, nunca haría comentarios sobre partidos y dirigentes políticos. Pero ayer la niña de Puertollano y rompiendo su palabra, se lio a palos con Casado y con el PP.

Es verdad que cuando aparece en la sala de prensa el ministro Bolaños de la Presidencia todas las preguntas van para él, y la niña Isabel se queda a dos velas y sin el protagonismo que tanto le gusta a ella para salir en televisión. Pero lo que hizo ayer la Portavoz Rodríguez, y lo que hacía su predecesora M.J. Montero incluso con peores modales, es una infamia que no practican otros gobiernos democráticos europeos.

Porque los Portavoces del Consejo de Ministros se deben a las decisiones del Consejo sobre las que deben de informar y comentar en respuesta a los periodistas, tal y como Isabel anunció que lo haría en su primera actuación como Portavoz del Gobierno.

Un cargo que poco a poco se lo está quedando Félix Bolaños. El que va camino de quedarse con todo el poder que tenían Carmen Calvo e Iván Redondo, y que era, quizás, lo que hizo que Redondo se marchara porque como ha declarado Sánchez le ofreció un ministerio mientras él a lo mejor se esperaba la vicepresidencia primera.

Pero el partido, o el PSOE, como diría Casado, ‘es mucho PSOE’ y está cerca el 40 Congreso e Isabel Rodríguez necesita darle ‘caña’ al PP para que le aplaudan en la fiesta valenciana dentro de 10 días, y por eso en esta ocasión se lió a palos con Casado.

Lo que, por otra parte y con su aspecto mojigato, tampoco le va muy bien porque sus aparentes enfados parecen más un pataleo impostado y un tanto infantil que una demoledora crítica política. Más eficaz en estos casos está la sutil ironía pero ese es un arte que en la política española casi nadie suele utilizar.

Y bien que nos vendría a todos para rebajar un poco la tensión nacional en vez de echarle más leña al fuego de la crispación en la que en este país ya tenemos a consumados maestros y en la que parece que Isabel Rodríguez pretende hacer carrera como este pasado martes lo demostró.