Los peces de La Palma se fueron antes de la erupción

Los pescadores de la isla de La Palma detectaron meses antes de que se iniciara la erupción del nuevo volcán que sus capturas de peces en la zona habían descendido de manera muy notable e inexplicable. Hasta que se inició el estallido del volcán y entonces comprendieron la situación.

La naturaleza es sabia y muchos animales, entre los que figuran los peces, están dotados de ‘sensores’ o radares especiales que les permiten hacer (como a las aves e incluso a las mariposas) migraciones transoceánicas o transcontinentales y prevenir acontecimientos nocivos y destructivos de los que necesitan huir apartándose de su hábitat natural, al menos hasta que regrese la normalidad.

Y ese ha sido el motivo del alejamiento masivo de peces de las aguas de la isla de La Palma porque muchas de sus especies detectaron, con meses de antelación, que este volcán de la isla estaba a punto de estallar y se fueron a otras aguas sin que los pescadores ‘palmeros’ entendieran lo que estaba pasando y lo que estaba por venir.

Y puede que sea cierto que algunos vulcanólogos, como se ha dicho ahora, detectaron movimientos sísmicos en la isla que podrían anunciar que un nuevo volcán estaba a punto de aparecer, pero nunca tuvieron la certeza de que eso iba a ocurrir. Como si la tuvieron muchos peces de ese entorno que se dieron a la fuga.

Ahora las cosas están claras pero los expertos aún no acaban de ponerse de acuerdo sobre el potencial de la erupción que está por salir y el tiempo que puede durar, lo que tiene en vilo a los habitantes de la isla.

Y sobre todo a los que han perdido sus casas y sus cultivos y a los que temen que otras lenguas de lava destruyan sus hogares y sus negocios de plátanos, viñas y sal que ya están sufriendo el devastador impacto de las cenizas de lava que no cesan de caer, a merced del viento, sobre distintos lugares de la isla.

Se dice que hay animales dotados de un ‘sexto’ sentido que desde luego no tiene la especie humana y en muchos casos dotados están para ello. Buena prueba la tenemos en la reciente llegada mortífera y acelerada de la enorme pandemia del covid19 cuyo alcance nadie llevó a prevenir ni siquiera una vez que estalló en la ciudad china de Wuhan.

Los seres humanos no tienen capacidad para detectar fenómenos naturales extraordinarios y destructivos pero lamentablemente sí que la tiene para destruir el entorno natural. El cambio climático que sufrimos es la prueba de de lo los humanos son capaces de destruir. Y la naturaleza, que lo detecta, se defiende a veces haciendo advertencias y llamamientos con el reciente de nuestro palmero volcán.