Antonio Gala cumple 90 años

Este gran escritor y extraordinaria persona que es Antonio Gala acaba de cumplir 90 años y con ese motivo está recibiendo merecidos homenajes en Córdoba, su ciudad y sede de su artística Fundación. Y otros lugares como la Fundación Saramago de Lisboa, y a ellos nos unimos con admiración, el máximo respeto y agradecimiento por su genial y exitosa aportación literaria en los ámbitos de la novela, el teatro, la poesía y el periodismo.

Un cúmulo de brillantes creaciones fruto de los dones de la escritura y la palabra que siempre adornaron a Antonio Gala frente el sectarismo de la pasada influencia ‘felipista’ en la RAE que no lo quiso reconocer. Y qué aún está a tiempo de nombrar académico a tan insigne autor, incluso aunque él no lo quiera ni lo reclame, siguiendo esta sabia reflexión de don Miguel de Unamuno: ‘las palabras del arrollo son las que el pueblo premia, palabras de charca en hoyo son las de la Academia’.

No le a extrañará Antonio que estas líneas las escriba Marcello, un perrillo que con Troilo andará corriendo por las altas praderas del Edén, porque él sabe muy bien a quien representa. Y como le añoramos y le queremos en estas páginas de Republica.com, tras haber compartido emocionantes singladuras en la vida democrática contra los abusos del poder, y en aquel tan formidable barco de papel que fue el diario ‘El Independiente’ en cuyo mascarón de ‘La Proa’ Antonio dejó su impronta concisa y genial.

Y cabe recordar su compromiso valiente y progresista, liderando el ‘No a la OTAN’ en un referéndum manipulado y bajo todas las sospechas. Como su firme compromiso con Andalucía -‘Castilla la nueva es nueva con respecto a Castilla la vieja, pero ese es un problema entre ellas dos’ dijo en la Mezquita de Córdoba- su historia (léase ‘El manuscrito carmesí’) y su cultura. Y desde luego su compromiso con esta España nuestra y herida que en este tiempo convulso nos ha tocado vivir.

Noventa años, querido Antonio tan apasionadamente vividos son un regalo de los dioses para tus amigos, tus ‘hijos’ adoptados en la Fundación y para los millones de lectores que ya atesoras y siguen creciendo. Como seguirán manando tus poemas y pensamientos porque: ‘Ya nunca más diré: ‘Todo termina’,/ sino: ‘Sonríe, alma, y comencemos’./ En nuevas manos pongo nuevos remos/ y nuevas torres se alzan de la ruina’.