Mario Vargas Llosa es patrimonio de todos

Dice el ministro de ‘Inclusión’ Jose Luís Escrivá, un metepatas habitual, que en España hay que ir pensando en la jubilación a los 75 años, porque está claro que pronto no habrá dinero para pagar las pensiones. Y ha tenido que salir la vicepresidenta Yolanda Díaz para a decirle al ministro retrasar ahora la jubilación no figura en los pactos de Gobierno, y le ha dicho que sea ‘cauto y no genere tensiones’, es decir que se calle.

Lo de trabajar a los 75 años es algo que se practica en España por devoción o por obligación. Y hay casos ejemplares con el de Mario Vargas Llosa que ha cumplido 85 años, (y a quien sus amigos le van a hacer un homenaje) que sigue escribiendo con su espléndido quehacer y creatividad, y todavía tiene tiempo para atender compromisos políticos como demócrata y liberal.

Aunque está parte de ‘intelectual comprometido’ con postulados, en casos, de partidos conservadores que él viste con elegancia de liberal, no parece ser del todo un acierto. Así se vio en su reciente apuesta en Perú a favor de la discutida y discutible Keiko Fujimori, la que, ‘de casta le viene al galgo’, es la heredera política de su corrupto papá, Alberto Fujimori.

Querido Mario, ‘¿en qué momento se jodió el Perú?’ preguntabas en las ‘Conversaciones en la catedral’ una de tus obras maestras. Pues el Perú se jodió, como otros tantos países, por culpa de la miseria. Lo que les trajo los golpes de Estado, la corrupción y el terrorismo de Sendero Luminoso, cuyo líder criminal Abimael Guzmán murió hace poco en la cárcel.

Y la miseria no se resuelve con las políticas liberales que se eternizan en el tiempo y que en muchos casos dejan morir de hambre y desesperación a ‘los miserables’. Los que, como los negritos buenos y angelitos de Machín, tienen que estar muchas veces pendientes de las migajas de pan que se caen de la opulenta mesa de Baltasar.

Conmueve y respetamos el valiente compromiso político de Vargas Llosa. Y recordamos su vibrante discurso de Barcelona durante la manifestación de la Sociedad Civil Catalana, en la compañía de otros destacados oradores, como el comunista Paco Frutos y el socialista Josep Borrell, los tres contra el neo fascismo golpista y ladrón del soberanismo nacionalista catalán.

Pero Mario Vargas Llosa, en nuestro modesto parecer, a su gloriosa edad y con el Premio Nobel de Literatura bajo el brazo, quizás debería actuar más como escritor que como político -la política divide entre buenos y malos-, entre otras cosas porque Mario es patrimonio de la literatura universal, de la lengua castellana, de España y de Perú, al margen de la batalla ideológica y porque entre sus millones de lectores ‘de todo hay en la casa del Señor’ y además son ¡sus lectores!

Y esa dimensión ‘patrimonial’ de su liderazgo literario es algo que Mario debería de cuidar, por encima y al margen de la política donde se arriman compañeros de viaje no recomendables que pretenden utilizar su imagen y autoridad literaria y moral. En fin, esta es la reflexión de un amigo de Mario, que compartió con él los inolvidables compases de Carmen de Bizet en la corrida del Siglo XXI de José Tomás en Nimes, y que Vargas Llosa debería considerar.