Los nacionalistas reactivan la batalla lingüística

Vienen tiempos de negociación de los PGE de 2022 y todo apunta a que las presiones de los partidos nacionalistas por imponer sus lenguas regionales se va a convertir en moneda de cambio para aprobar los Presupuestos que el presidente Pedro Sánchez necesita para garantizar su estabilidad y para llegar a las elecciones generales de finales de 2023.

El PNV quiere, además de recuperar sus fueros históricos caminando por una senda peligrosa hacia la independencia, profundizar en la creciente inversión lingüística del euskera en su Comunidad Autónoma, siguiendo los pasos del nacionalismo catalán.

A lo que se añade la presión en el Senado para un uso más reforzado de las lenguas catalanas y vasca en la Cámara alta en detrimento del español, la lengua oficial del Estado.

La que sigue estando acosada y perseguida en el País Vasco y en Cataluña en contra de la legalidad y de las sentencias del Tribunal Constitucional y de otros tribunales originarios. Sentencias que no se cumplen y sobre las que el Gobierno de Sánchez hace ‘la vista gorda’ en favor de sus aliados y con la ayuda cómplice del PSOE, como está ocurriendo de manera flagrante en la Comunidad Autónoma de Baleares.

Y sorprende que este ataque frontal del nacionalismo no haya merecido, hasta ahora, una protesta completa y detallada por parte de la Oposición, cuando la discriminación y persecución que se está llevando a cabo a los ciudadanos que hablan en español (o castellano) en Cataluña, País Vasco y Baleares (y mucho cuidado con Valencia) es una infamia discriminatoria y además ilegal e inconstitucional.

Y asombroso nos parece que en el Senado, esta Cámara del Estado español cuya utilidad política deja mucho que desear, pueda convertirse ahora en un remedo de la Torre de Babel, con gastos innecesarios de traducciones de discursos y transcripciones escritas de los debate en euskera y catalán, lo que sin duda constituye otra concesión de Sánchez a sus aliados a cambio de apoyos a los PGE de 2022.

Pero lo que se pretende hacer en el Senado (y luego llegará al Congreso) en menoscabo del idioma español no lo veremos, por ejemplo y dentro de poco, durante los debates, los discursos y los documentos escritos de las ponencias y conclusiones del 40 Congreso del PSOE que se iniciará en Valencia el próximo 15 de octubre.

De manera que mucho cuidado con esta nueva oleada del nacionalismo y del PSOE contra el idioma español. Y hora es que se cumpla la legalidad y las sentencias de los tribunales como lo oblicuo nuestro ordenamiento jurídico y marco constitucional.